HOSANNA A NUESTRO REY

Digan a la hija de Sión: “Mira, tu rey viene hacia ti, humilde y montado en un burro, en un burrito, cría de una bestia de carga.”. Mateo 21:5

¿Qué clase de desfile fue ese? ¿No hubiera usted haber esperado algo mejor para un rey como Jesús? ¿Los mejores carros con una guardia armada? ¿Bandas marciales? Los reyes montan los caballos más finos, no burros prestados. Le gritaban a él: “Hosanna,” ¿pero qué clase de rey era él?

Ese es exactamente el punto. Sí, Jesús es el Dios eterno cuyo trono llena los cielos y cuyo cetro da su sombra sobre toda la tierra. Sin embargo, él entra a Jerusalén con toda humildad para mostrar que él también es hombre. Él llegó a ser uno de nosotros, tomó nuestra carne para hacer lo que ninguno de nosotros puede hacer, llevar a cabo la misión celestial de la salvación. Debido a que él vino en esa forma tan humilde, muchos no lo identificaron. Ellos estaban muy alegres cuando pasó ese extraño desfile, pero después se fueron a casa y se olvidaron todo respecto a él.

Durante uno de sus discursos de campaña, una mujer mayor le gritó a Ronald Reagan: “Todo lo que usted ha dicho suena maravilloso. ¿Pero no se ha olvidado usted de nosotros las personas mayores?” El hombre que llegó a ser el presidente de mayor edad de los Estados Unidos le respondió con una sonrisa: “¿Olvidarlos a ustedes? ¿Cómo podría yo jamás olvidarlos? Yo soy uno de ustedes.” ¿Entiendo? Dios no se ha olvidado de mí. Su venida en carne y su humilde entrada en Jerusalén fueron su manera de decir: “¿Cómo jamás podría olvidarme de ustedes? Yo he llegado a ser uno de ustedes. Yo vine para estar con ustedes y para morir por ustedes en la cruz del Calvario.”

Oración:

Señor, ayúdame a ver la razón detrás de tu humildad, y luego entra en mi corazón. Amén.