(Lectura de la Biblia en tres años: Levítico 24, Marcos 4:1–9)

SOMOS SALVOS POR LA SOLA FE, Y NO POR LAS BUENAS OBRAS

Porque sostenemos que todos somos justificados por la fe, y no por las obras que la ley exige.

—Romanos 3:28

¿Por qué la Palabra de Dios enseña la justificación por la fe sin las obras?

Justificación, en la Biblia, significa «declarar justo». No significa «convertir lo injusto en justo». La Biblia enseña: 1) que justo es aquel que hace lo justo, lo bueno, lo correcto; 2) que la ley moral de Dios (resumida en los diez mandamientos) es la regla para determinar qué es lo correcto y qué no; y 3) que esta ley fue escrita primero en nuestros corazones, pero debido a nuestro pecado, no percibimos correctamente cuándo una obra es genuinamente buena y cuándo no, a menos que la confrontemos con la Biblia. (Mateo 5:48; Romanos 2:15)

Cristo enseña que las buenas obras de un verdadero justo son perfectas. Según la Biblia, nadie puede hacer buenas obras perfectas. Por tanto, no hay ni un solo justo, excepto Cristo. Pero los seres humanos sentimos que somos buenos, o no tan malos como otros, y que con suficiente esfuerzo podemos ser perfectos. Esto nos mueve a querer merecer ser reconocidos por Dios como justos por nuestras buenas obras (en realidad son imperfectas). Dios no puede engañarse y mediante su ley moral nos muestra que no somos justos, sino pecadores que merecemos toda su ira. Por cuanto todos somos pecadores, la ley de Dios nos declara culpables y condenados a la ira eterna. A quienes, desesperados por esta noticia, reconocen que solo merecen el infierno, Dios los consuela con la buena noticia de que Cristo vino para salvarlos y les da la fe para confiar. Por medio de esa fe sola, Dios aplica los méritos de Cristo al pecador y le declara justo (justifica). Los cristianos somos pecadores declarados justos por la fe: «Pues ¿qué dice la Escritura? «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia.» (Romanos 4:3). Aquél que piensa que sus propios méritos son gratos a Dios, en realidad no reconoce que merece la ira y piensa que no necesita a Cristo (Gálatas 5:4). ¿Por qué la sola fe vale como justicia? Porque esa fe reconoce que el único justo es Cristo y que ese justo sufrió el castigo de los pecadores para salvarlos de su condenación. Cuando alguien cree de verdad que solo puede ser justificado únicamente por los méritos de Cristo, de su corazón brota el deseo de hacer buenas obras, no para ser declarado justo, sino en gratitud por la salvación gratuita e incondicional que Cristo pagó con su sangre.

Oración:

Señor, gracias te doy porque siendo un miserable pecador hijo del Adán caído soy merecedor de todos los males. Pero, en tu gracia, has hecho de mí un heredero de la gloria eterna por los méritos de tu Hijo Jesucristo. Te suplico: Abre los ojos de mi entendimiento para que, creyendo lo que tu Palabra me asegura, pueda ver tu misericordia en mi vida. Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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