(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Samuel 5:6–25, Lucas 22:63–71)

DIOS APOYA A DAVID COMO REY DE ISRAEL

Con esto David se dio cuenta de que el SEÑOR, por amor a su pueblo, lo había establecido a él como rey sobre Israel y había engrandecido su reino.

—2 Samuel 5:12

El nombre de David, segundo rey de Israel, aparece en la Biblia más de 1000 veces, mucho más que el de Abraham o Moisés.

David fue pastor de ovejas, músico, poeta, guerrero, profeta y rey. Fue conocido por su valentía y por ser un aguerrido combatiente en el campo de batalla que supo lidiar exitosamente con muchas dificultades. Además, fue compasivo y misericordioso, amó la verdad y la justicia. Pero sobre todo, destacó en fe y consagración a Dios. Las Escrituras dicen que David era conforme al corazón de Dios y que andaba en integridad y rectitud de corazón. Y no oculta el sórdido pecado de David cuando cometió adulterio con la esposa de uno de sus soldados y después, con la intención de ocultar su maldad, conspiro para que ella quede viuda. ¿Cómo, entonces, puede ser David un personaje destacado de la Biblia y, además, ser considerado conforme al corazón de Dios?

Ciertamente no fue por sus buenas obras pues: «El cumplimiento de la ley no nos hace inocentes ante Dios; la ley sólo sirve para que reconozcamos que somos pecadores.». David sabía esto, por eso reconoció que era pecador y que solo merecía la ira de Dios: «Sé muy bien que soy pecador, y sé muy bien que he pecado. A ti, y sólo a ti te he ofendido; he hecho lo malo, en tu propia cara. Tienes toda la razón al declararme culpable; no puedo alegar que soy inocente. Tengo que admitir que soy malo de nacimiento, y que desde antes de nacer ya era un pecador.» (Romanos 3:20; Salmo 51:3–5, TLA) Y este es el caso de cada personaje bíblico que es llamado justo en las Santas Escrituras. No son llamados justos por sus buenas obras sino por haber sido perdonados por Dios en base a los méritos de Cristo. Todos los justos de la Biblia tuvieron el favor de Dios no por merecerlo, sino por la misericordia de Dios. También nosotros somos pecadores de nacimiento y merecedores de toda la ira de Dios. Es solo gracias a Cristo, quien obedeció perfectamente la voluntad de Dios y murió pagando nuestro pecado como sustituto nuestro, que podemos estar a cuentas con Dios. David reconoce que Dios lo hizo rey de Israel, no por sus propios méritos, sino por amor. En gratitud nosotros vamos a querer hacer lo mismo.

Oración:

Señor, confieso que por mi propia razón o elección no puedo creer en Jesucristo, mi Señor, ni acercarme a él. Sino que el Espíritu Santo me ha llamado mediante el evangelio, me ha iluminado con sus dones, me ha santificado y guardado en la fe verdadera. De la misma manera llama, congrega, ilumina y santifica a toda la iglesia cristiana en la tierra, y en Jesucristo la conserva en la verdadera fe. Gracias te doy por ello, pues mi salvación no depende de mí sino de ti. Amén.

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