(Lectura de la Biblia en tres años: Levítico 5:14–6:7, Mateo 26:57–68)

EL PECADO EN IGNORANCIA TIENE CASTIGO

Finalmente, si una persona peca, o hace alguna de todas aquellas cosas que por mandamiento de Jehová no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es culpable y llevará su pecado.

—Levítico 5:17, RV95

¿Es posible pecar sin saber que se está pecando? Según la Biblia sí es posible. El que peca sin saber que está pecando es culpable delante de Dios tanto como si pecase a sabiendas. ¿Por qué?

Los alumnos del profeta Eliseo fueron al campo y recogieron vegetales para cocinarlos. Por ignorancia metieron en la olla calabazas venenosas. ¿El hecho de ignorar que esas calabazas eran venenosas le eximía de morir envenados? ¡Por supuesto que no! La ignorancia no convierte lo bueno en malo. Somos culpables de nuestro pecado tanto si sabemos que hemos pecado como si cometimos el pecado inadvertidamente. Una gran parte de nuestros pecados pertenecen a esta clase. Por esto el salmista suplicó: «Quién está consciente de sus propios errores?
¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!» (Salmo 19:12).

Un fruto de arrepentimiento es el querer reconocer que somos culpables de nuestros pecados y confesarlos al Señor (Salmo 38:18; 2 Corintios 7:10). El apóstol Juan escribió: «Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.» (1 Juan 1:8,9). Sí, Dios quiere que confesemos toda nuestra pecaminosidad: que somos pecadores por naturaleza y que hemos pecado contra él en pensamiento, palabra obra y omisión. Comentando acerca de la confesión de pecados Martín Lutero escribió: «Ante Dios debemos declararnos culpables de todos los pecados, aun de los que no somos conscientes, como lo hacemos en el Padrenuestro». Ninguna confesión es completa si no reconocemos que por nuestro pecado somos merecedores de toda la ira de Dios y que tenemos perdón solamente porque Jesucristo obedeció perfectamente la voluntad de Dios y porque en la cruz sufrió el castigo por nuestros pecados. En gratitud vamos a querer confesar adecuadamente nuestros pecados y apartarnos de ellos (Proverbios 28:13)

Oración:

Padre Santo y misericordioso, confieso que soy por naturaleza pecador y que te he desobedecido con mis pensamientos, palabras, acciones y omisiones. Por esto merezco tu castigo tanto ahora como eternamente. Pero en verdad estoy arrepentido de mis pecados, y confiando en que solo por los méritos de mi Salvador Jesucristo soy perdonado, oro: Señor, ten piedad de mí, un pecador. Amén

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