GRACIA POR CUBRIR TODOS MIS PECADOS

Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía miles y miles de monedas de oro. . . . El señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y lo dejó en libertad. Mateo 18:24,27

“Eso es imposible”, decimos. ¿Cómo podría el amo perdonarle a ese siervo una deuda tan enorme, equivalente a $10 millones en ese tiempo? Hoy en día tendríamos que hablar en términos de billones. Pero el amo borró la deuda por completo, no porque el deudor pobre lo hubiera merecido, sino porque el amo tuvo misericordia de él.

¿Imposible? ¿No es eso lo que Dios hace por mí? Él mira el tonelaje del pecado que dobla los hombros de mi alma; mira mis habilidades y no ve nada que me pueda ayudar a deshacerme de ese terrible peso. Por eso, levanta esos pecados de mí y los pone en el Único que los puede llevar. “El Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros”, me recuerda Isaías 53:6. Ese “él” es Jesús, el Hijo de Dios sin pecado. Dios el Padre apiló sobre él los pecados de todo el mundo, y por medio de él los arrojó para siempre en las profundidades del mar. Con mis pecados pagados por la sangre de Jesús, puedo estar libre de deudas delante de Dios.

El pastor inglés que compuso el himno “Roca de la Eternidad” estimó que cuando una persona alcanza la edad de 20 años, ha pecado 630 millones de veces; y suponía que a la edad de 50, la cuenta había llegado hasta un billón y medio de pecados. Yo no sé qué tan buena fue la matemática que usó ese pastor; lo que sí sé es que mis pecados son muy numerosos, y que no soy consciente ni de la mitad de ellos. Pero, gracias a Dios, también sé que Jesús llevó todos esos pecados cuando Dios el Padre puso sobre él la iniquidad de todos nosotros.

“Yo pongo mis pecados en Jesús, el Cordero inmaculado de Dios; Él los lleva a todos y nos libera de la carga maldita” (CW 372:1).

Oración:

Sí, le doy gracias a Dios por Jesús. Amén.