NOMBRES DE AMOR MARAVILLOSO: PADRE ETERNO

Y se le darán estos nombres: . . . Padre eterno. Isaías 9:6

“Me gustaría un papá”, respondió un niño pequeño. Un Santa Claus, en el centro comercial le había preguntado qué quería para la Navidad. Esa fue la petición de un niño de seis años, cuyo padre lo había dejado.

Yo tengo un padre para la Navidad. Padre Eterno es otro nombre que le da Isaías al niño Cristo. Hay mucha ternura, amor y consuelo en ese nombre. Para sus seguidores, el bebé de Belén es como un padre, por lo que hace. No está lejos de su pueblo, no los deja abandonados; al contrario, hace perfectamente por ellos lo que un padre terrenal solo puede tratar de hacer por sus hijos. Un padre terrenal trata de darles lo que piensa que es lo mejor para sus hijos; el Salvador siempre les da lo que sabe que es lo mejor. Un padre terrenal trata de escuchar a sus hijos y sentir sus problemas; el Salvador escucha, entiende y resuelve mis problemas, si yo lo permito. Un padre terrenal trata de defender a sus hijos, incluso arriesgando su vida; el Salvador dio su vida para rescatarme de la muerte eterna en el infierno. Un padre terrenal tiene que dejar, al final, a sus hijos; mi Cristo nunca se apartará de mi lado.

Él es mi Padre Eterno, siempre va conmigo, su amor siempre me perdona, su poder siempre me protege. Él va a estar ahí para guiarme también por el valle de sombra de muerte hasta su cielo. Mi padre terrenal significa mucho para mí; Jesús, mi Padre Eterno, significa mucho más.

Oración:

Señor Jesús, mi Salvador, te pido que me tomes de la mano y me guíes como mi Padre Eterno hasta tu hogar celestial. Amén.