EL HUÉSPED CELESTIAL ESTÁ EN LA PUERTA, ¿QUIÉN ES ÉL?

Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a redimir a su pueblo. . . (como lo prometió en el pasado por medio de sus santos profetas). Lucas 1:68,70

Isaac Newton, Clara Barton, Robert Ripley, y Jesús tienen una cosa en común: el 25 de diciembre aparece como el cumpleaños de los cuatro. Quizás algunos recuerden a Newton, por la teoría de la gravedad; a Barton, como la Dama de la misericordia en los campos de batalla de la guerra civil norteamericana; a Ripley, como el creador de “Aunque usted no lo crea”. Pero, alguien podría decir: “¿A quién le importa eso?” ¿Y qué pasa con el cumpleaños de Jesucristo?

Zacarías, sosteniendo al niño Juan en su regazo, no dijo: ¿A quién le importa?” Vio en el huésped celestial al que Dios prometió por medio de sus profetas. Los siglos de espera estaban próximos a terminar. En seis meses, iba a venir el Salvador. No sorprende que Zacarías, con la inspiración del Espíritu, cantara con gran alegría.

Zacarías vio más que eso: el niño Cristo es Dios mismo, venido a redimir a su pueblo. El que está a la puerta es el Dios eterno venido en nuestra carne. ¡Sólo piense en eso! El Dios Todopoderoso, como un pequeño bebé. Dios el eterno, como un niño de horas de nacido. Dios el que gobierna todo, acunado en los brazos de una madre. ¿Cómo podemos describir este milagro de todos los siglos, si no es señalando el infinito amor que hay detrás de él? ¿Recuerda la primera línea de aquella canción? Dice así: “La feliz Navidad viene una vez más, el huésped celestial está en la puerta”. Dios mismo ha venido del cielo para ser mi Salvador. Esa es la razón para regocijarme.

Oración:

Señor, te pido que llenes de alegría mi Navidad, haciéndome recordar que tú viniste a salvarme. Amén.