¿TIENE EMPACADAS LAS MALETAS?

No sea que venga de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: ¡Manténganse despiertos! Marcos 13:36,37

“¿Qué se me olvida?”, pregunta mi esposa cuando vamos a salir de la casa. Ella empaca muy bien las maletas cuando nos vamos de viaje. Sin embargo, a veces se puede quedar fuera de la maleta alguna cosa importante. ¿Y qué me dicen de empacar para el regreso de Cristo? Cuando él venga, no va a haber tiempo para salir de la cama e ir a buscar la maleta.

Cuando el único Salvador de los pecadores esté a la puerta de mi vida, no voy a poder decir: “Espérame solo un minuto, mientras empaco”. Lo súbito de su venida hará que el segundo en que se produce un accidente, o la sorpresa de los primeros dolores del parto parezcan largas horas, en comparación. De repente estará a mi puerta. Necesito estar listo antes de que él venga, o no voy a estar listo en el momento en que venga. Ahora, mientras mi corazón sigue latiendo y mi mundo sigue girando, es el momento de empacar para el viaje a la eternidad.

Entonces, ¿qué necesito tener en mi maleta? ¿Qué es lo que no puedo olvidar? Lo único que no puedo olvidar es a Cristo Jesús, el todo suficiente Salvador. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, me dice la Escritura (Hechos 16:31). Eso exige estar empacando constantemente. Es necesario que use constantemente el evangelio en Palabra y sacramento para que el Espíritu Santo mantenga al Salvador empacado en mi corazón. A diferencia de la maleta que empaca mi esposa para nosotros, no se puede empacar esta maleta una sola vez y ponerla en el armario. En esta estación de Adviento, el Salvador me da un codazo en las costillas: “Vengo”, me dice, “¿Está empacada tu maleta para el cielo?”

Oración:

Señor, tú me has dado a Jesús; te pido que lo mantengas siempre en mi corazón por medio de tu Palabra. Amén.