HAY BUENAS RAZONES PARA SER FELIZ ESTE NUEVO AÑO

—No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

– Lucas 1:30-31

Hoy es el primer día del resto de este año y lo que menos nos gustaría oír son malas noticias. Queremos buenos augurios y tener la certeza de que nos irá bien. Por eso apreciamos los buenos deseos que amigos y familiares nos expresan al celebrar el nuevo año. Sin embargo, no podemos negar que la vida trae consigo muchos eventos desagradables que nos ponen a prueba.

Cuando el ángel Gabriel apareció a la virgen María, para anunciarle que ella fue elegida por Dios para ser la madre de su Hijo, le habló estas palabras confortantes: “No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor”. Sí, Dios le concedió a María el gran privilegio de ser la madre de Jesucristo el Salvador, Dios hecho carne. María reconoció que ella no era digna de ello pues era una pecadora hija de Adán y necesitada de salvación lo mismo que los demás. Pero agradecida por la salvación gratuita respondió: “—Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho” (Lucas 1:38).

Al evaluar mi vida espiritual del año pasado necesito reconocer que también yo soy un pecador y que he fallado a la voluntad de Dios más de 365 veces. Necesito el perdón y la misericordia de Dios. Necesito al Salvador. Con urgencia necesito buenas noticias. Necesito escuchar: “No temas”.

Gracias al Salvador, puedo oír buenas noticias: Jesucristo nació de la virgen María para estar sometido a la ley de Dios y así poder obedecerla perfectamente en lugar mío. Además, sufrió en la cruz, el castigo que mis pecados merecen. Él es mi doble sustituto. Por causa de sus méritos puedo descansar confiado que mis pecados han sido cancelados.

Agradecido por el incomparable favor de Dios quiero alabarle, como lo hizo María cuando exclamó: “Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador” (Lucas 1:46-47).

Oración:

Señor, te doy gracias porque por los méritos de tu Hijo Jesús me permites comenzar este nuevo año con las buenas noticias de salvación. Amén.