“Y él les dijo: ‘Pues bien, den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Mateo 22:21)

LA DISTINCIÓN DE NUESTRA DOBLE CIUDADANÍA 

“Al César… a Dios”. La respuesta que Jesús dio a los fariseos señala que cada área de nuestra doble ciudadanía tiene sus propias responsabilidades y propósitos específicos que Dios ha ordenado.

A fin de bendecirnos por medio de su representante, el gobierno, Dios ha puesto ciertos asuntos en manos del gobierno: asuntos relacionados con nuestro bienestar temporal, la protección de la vida y la propiedad, y la protección y defensa de los ciudadanos.

Cualquier cosa que involucre el nombre y la palabra de Dios, nuestra vida espiritual y las bendiciones espirituales, nuestras oraciones y nuestra adoración, la voluntad de Dios para nosotros como se revela en la Biblia, nuestra fe cristiana, no es competencia del gobierno civil. Esos asuntos son únicamente de Dios.

En ese sentido, hay una separación que Dios ordenó entre lo que es de Dios y lo que es del César. Una de las cosas por las que podemos estar muy agradecidos como ciudadanos de ambos reinos, es que nuestro país todavía reconoce esta separación entre la iglesia y el estado. Aunque es cierto que ahora esta distinción entre los propósitos y las funciones de los dos reinos con frecuencia se ve empañada por la intervención del gobierno en los asuntos de la iglesia y también por los intentos de algunas iglesias por intervenir en los asuntos del gobierno.

Que Dios nos ayude a reconocer que somos, en primer lugar, ciudadanos del reino celestial de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús como nuestro Salvador y Redentor. Esa es nuestra primera lealtad. Pero que también nos ayude a reconocer que nuestra responsabilidad cristiana es respetar y obedecer al gobierno como ciudadanos de un reino terrenal.

¡Cuán grandemente bendecidos somos como cristianos en este país! Tenemos lo mejor de ambos mundos con nuestra doble ciudadanía. Y como ciudadanos del reino de Dios y herederos del cielo tenemos todas las bendiciones espirituales de fe, perdón, vida y salvación.

“Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”

Oración:

Querido Señor, has derramado bendiciones temporales y espirituales sobre nosotros a través de nuestra doble ciudadanía. Por medio del gobierno y la iglesia, sigue proporcionándonos lo que es necesario para el cuerpo y el alma. Escucha nuestras oraciones por amor a Jesús. Amén.

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