¿ESTUVISTE ALLÁ?

Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados. Romanos 4:25 

¿Estuviste allá? “Sí”, respondemos alegremente en algunas ocasiones. No tan alegremente si se trata de una situación desagradable. ¿Qué tal cuando se pregunta: “¿Estuviste allá cuando crucificaron a mi Señor?”

¿Notamos el pronombre en nuestro versículo? Pablo dijo: “nuestros pecados”. Somos rápidos para identificar los pecados de otros que causaron la muerte de Jesús. Como el odio de los dirigentes judíos, la cobardía de Pilato, la codicia de Judas, y la pusilanimidad de los discípulos. Pero lo que tan fácilmente identificamos en otros puede permanecer invisible para nosotros mismos. Pablo hace el relato directamente con ese pronombre nuestros. Mis defectos, que niguna pintura puede esconder a pesar de que tanta aplique, fueron parte de ese sacrificio en el Calvario. Los soldados martillaron, pero mis pecados lo traspasaron. El infierno lo encadenó a sus tormentos, pero mis pecados forjaron algunos de los eslabones.

¿Notamos algo más en las palabras de Pablo? Dios estaba allá en el Calvario. Él “entregó” a Jesús “a la muerte por nuestros pecados”. La justicia divina exige que todo pecado sea castigado. El hombre no puede cancelar, quitar, o cubrir completamente la terrible deuda. Sólo un remedio es eficaz, el que solo el amor de Dios puede dar. Él entregó a su propio Hijo a la muerte en el Calvario para sufrir el castigo de nuestros pecados.

¿Estuviste allá cuando ellos crucificaron a mi Señor? Gracias a Dios, mi feliz respuesta puede ser “Sí”, allá viendo y creyendo lo que el amor de Dios hizo con todos mis pecados.

Oración:

Gracias, Señor, por haber estado allá en el Calvario como el único que podía pagar mis pecados. Amén.