CRISTO CRUCIFICADO, SEÑAL INCOMPRENDIDA

Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura.

– 1 Corintios 1:23 RV1960

Los signos o señales rodean nuestra existencia. El llanto de un bebé señala que necesita atención. La luz verde del semáforo nos da paso libre. Nuestra interacción diaria hoy consta, además de palabras, de memes, stickers, íconos y emoticones. Nuestro cuerpo nos avisa de algún problema mediante el dolor. Los alimentos denuncian los venenos a través del olor y color. Definitivamente nuestra comunicación no se limita a las palabras. Dios también usa señales para hablarnos. Él nos dice que no habrá más diluvio cada vez que sale el arco iris y con cada terremoto o cataclismo nos recuerda el seguro retorno de Cristo.

Cuarenta días después que Jesucristo nació, fue llevado al templo en Jerusalén para ser presentado. Allí un varón de nombre Simeón dijo de Jesús: «He aquí, éste está puesto … para señal que será contradicha» (Lucas 2:33). ¿Cómo fue Jesús una señal que será contradicha? Pablo lo explica claramente: «Los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios» (1 Corintios 1:22-25).

Para creer en Cristo los judíos demandaban una señal del cielo (es decir una señal milagrosa), pues ellos esperaban un Mesías terrenal y político que libere a Israel del yugo del Imperio Romano y haga de su nación una potencia mundial. Pero Cristo predicaba un reino de los cielos espiritual, y eso era un tropiezo para los judíos. Ellos no querían un Mesías que muera por los pecados de la humanidad. Cristo crucificado no significaba, para ellos, ninguna buena noticia. Muchos hoy, como esos judíos, quieren un Mesías poderoso que solucione problemas sociales, políticos, familiares y económicos. No quieren al Redentor; quieren un rey soberano.

Cuando los judíos le pidieron a Jesucristo una señal para creer en él como Mesías, Jesús fue claro en su respuesta: «¡Esta generación malvada y adúltera pide una señal milagrosa! Pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. Porque así como tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de un gran pez, también tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra. […] Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación» (Mateo 12.39-40; Lucas 11:30). Para nosotros Jesucristo crucificado y resucitado al tercer día significa que nuestros pecados fueron perdonados y que por sus méritos estamos en paz con Dios.

Oración:

Señor, no quiero señales milagrosas para creer en ti. Háblame solo en tu Palabra escrita y dame tu perdón en los sacramentos, tu Palabra visible. Por Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo. Amén.