NUNCA TERMINO DE CRECER

Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 2 Pedro 3:18

“Cómo has crecido”. ¿Recuerdas lo abochornada que te sentías cuando una de las tías en una reunión familiar hacía ese comentario? “Sí”, respondió mi mamá, “Difícilmente podía mantenerte con los mismos vaqueros”.

Y vino el momento en que llegué a la madurez física. Dejé de crecer, excepto en la barriga donde no quiero crecer más. Hay un aspecto en el que no quiero dejar de crecer. Jamás llegaré a aprender lo suficiente sobre el “conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. El “conocimiento” es mi comprensión de las verdades de la Biblia. No las había aprendido todas cuando terminé las clases de catecismo; tampoco entendía bien lo que aprendí. Ahora, como adulto, hago preguntas diferentes y necesito respuestas más completas.

También necesito seguir creciendo en “la gracia…de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. La gracia se refiere a los dones no merecidos que vienen de un amoroso Dios. ¿Qué podría ser más inmerecido que el regalo que nos da de la salvación en Jesús? Él preparó ese regalo para un mundo que no lo merecía; esa es la salvación en general. Él preparó ese regalo para mí; esa es la salvación en particular. Necesito crecer en el aprecio de su gracia, hasta el final de mi vida.

¿Cómo puedo crecer? El cuerpo lo hace por medio de una alimentación normal. Y lo mismo pasa con mi alma: necesito una dieta constante de la Palabra de Dios para seguir creciendo en el conocimiento y en la gracia de mi Señor y Salvador Cristo Jesús.

Oración:

Señor, te pido que me des el hambre de las verdades salvadoras de tu Palabra nutritiva. Amén.