“Todo tiene su tiempo. Hay un momento bajo el cielo para toda actividad. En su momento, Dios todo lo hizo hermoso” (Eclesiastés 3:1,11).

TODO TIENE SU TIEMPO 

Cuando Dios creó el mundo, ¿qué fue lo más asombroso que inventó? Vamos a proponer algo que tal vez usted no haya considerado antes: el tiempo. Dios inventó el tiempo.

Piense en ello. No existía el tiempo antes de que Dios creara el mundo. Dios mismo es eterno. Vive en un presente eterno. Realmente no hay pasado ni futuro para Dios.

Pero cuando Dios creó nuestro mundo, hizo “las estaciones, los días y los años” (Génesis 1:14). Por consiguiente, la vida del mundo de Dios y nuestra vida como individuos tiene lugar en el tiempo. Un momento pasa al otro; los momentos se transforman en días; los días se transforman en años. Y como los días y los años pasan, cambiamos, como lo hacen las circunstancias de nuestra vida.

Los cambios que trae el tiempo son tan profundos, dice Salomón, que hay un tiempo apropiado y no apropiado para hacer todo. Cultivar tomates en su jardín tiene su tiempo y cosecharlos tiene su tiempo. La risa alegre está bien en un banquete de bodas, pero es completamente inapropiada en un funeral. Incluso, matar a alguien puede estar bien en un tiempo, por ejemplo en tiempo de guerra, cuando en otro tiempo es un pecado condenable. Con frecuencia si una acción es apropiada o inapropiada depende de la situación.

Y la situación, a su vez, depende de Dios. Como un cristiano lo explicó: somos como personajes de una novela y Dios es el autor. Dios vive fuera de nuestra historia. Nosotros vivimos en ella, y debemos desempeñar cualquier papel en la historia que el autor nos asigne. Dios tiene toda la historia diseñada en su mente para que pueda verla en cualquier momento. Nosotros seguimos con la vida día tras día, pasando una hoja a la vez, ocupándonos de cualquier asunto que se presente. Y como los personajes en una historia, no podemos saber ni cambiar lo que viene después. Estamos completamente a merced de nuestro autor.

Sería aterrador si no conociéramos a este autor en la forma en que lo conocemos. Pero por medio de Jesucristo, hemos llegado a saber que nos ama profundamente. Mediante Jesucristo, Dios se introdujo en nuestra historia para salvarla, y a nosotros también, del desastre. Y en Cristo, Dios promete llevar nuestra historia a un final asombroso y feliz.

Nuestro Dios salvador que nos ama tiene el control de los tiempos de nuestra vida. Eso es lo que los hace “hermosos”, toda la historia y cada página en el camino.

Oración:

Señor, mis tiempos están en tus manos, y es exactamente donde deseo que estén. Amén.