LOS MISMOS VIEJOS CACHIVACHES

Al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley, sino por la fe en Jesucristo. Gálatas 2:16

“¿Por qué tengo que ir a la iglesia”, dijo un miembro de la iglesia que se había extraviado, “si lo que escucho son siempre los mismos viejos cachivaches?” A veces podríamos estar de acuerdo; parece que el pastor tiene siempre un solo sermón. Una y otra vez predica sobre la “justificación”, sobre la manera como Dios ha declarado inocentes a los pecadores porque su Hijo asumió toda la culpa y les regaló su santidad.

¿Puedo alguna vez escuchar demasiado sobre el hecho de que la sangre de Jesús me purifica de todo pecado? Cuando presento mis condolencias en un funeral, ¿de qué trata la conversación la mayoría de las veces? ¿No es sobre lo buena persona que fue el difunto? ¿No es, a veces, el comentario de que si alguien ha de estar en el cielo, tiene que ser el que yace en el ataúd? Es muy difícil sacar del corazón el errado pensamiento de que la salvación depende en parte de lo que yo haga. “Haga”, me exige el corazón ayudado por los susurros del diablo. Aunque he escuchado una y otra vez que Jesús lo ha hecho todo, aún tengo que luchar para rechazar el error de pensar que hay algo que yo puedo añadir.

Cuando llevo mi carga semanal de pecados ante la cruz del Salvador, voy a la iglesia porque necesito escuchar que él lo ha hecho todo. ¿Con qué consuelo podría salir si el mensaje hubiera sido: “vaya y trate de ganarse el perdón”? Cuando esté en mi lecho de muerte, necesitaré escuchar que mi salvación es algo seguro, tan seguro como la cruz en la que Jesús la preparó. ¿Qué consuelo podría haber para mí si tuviera que hacer la cuenta de lo que he hecho, para ver si fue suficiente? ¿Cómo puede convertirse el evangelio en los mismos cachivaches viejos para mí? Lo necesito muchísimo.

Oración:

Señor, te pido que abras mis oídos para que escuchen, y mi corazón para que se alegre en las buenas noticias de tu perdón. Amén.