(Lectura de la Biblia en tres años: Levítico 26:1–13, Marcos 4:33–41)

SOMOS SALVOS POR LA SOLA GRACIA DE DIOS

Así también hay en la actualidad un remanente escogido por gracia. Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia.

—Romanos 11:5–6

¿Cuál es la causa por la que un creyente es salvo? Muchas son las respuestas que se escuchan al respecto. Pero no todas van de acuerdo con lo que la Palabra de Dios enseña. Por esto es de vital importancia tener claro qué significa la salvación por la gracia de Dios.

Hay quienes piensan que el hombre se salva de la condenación eterna por haber hecho suficientes obras buenas. Los maestros de la ley, en el judaísmo, y los fariseos del tiempo de Jesús pensaban así. Cerca del año 400 d.C. Pelagio, un monje británico, propagó esta falsa enseñanza. Por eso se la llama «Pelagianismo». Hay otros que piensan que la salvación viene por una «colaboración entre Dios y el pecador»: Según ellos, Dios hizo su parte al enviar a Cristo a morir por los pecadores. Pero el hombre tiene que hacer su parte para completar la salvación: Cambiar su conducta y hacer buenas obras ayudado por Dios. Esta falsa doctrina se llama «sinergismo» por la palabra griega que significa «trabajar juntos, cooperar». Ambas falsas doctrinas niegan la salvación «por la SOLA GRACIA» que es la enseñanza de la Biblia. ¿Cómo así?

La palabra griega «járis» que se traduce «gracia» significa «favor no merecido». Nosotros, por el pecado, hemos desmerecido todo favor de Dios. Él no tiene ninguna obligación de hacernos ningún favor. Pero, por su gracia, quiere salvar a todos gratuita e incondicionalmente. Según la Biblia, si el hombre tiene algún mérito para salvarse, entonces, ese hombre merece su salvación como una recompensa: Su salvación sería un premio y no un regalo. Esa salvación ya no es por gracia. El Pelagianismo da al hombre toda la gloria de la salvación al enseñar que éste puede hacer suficientes buenas obras para ganar el cielo. El sinergismo atribuye una parte de la gloria a Cristo (por su sacrificio en la cruz) y la otra parte al hombre por las buenas obras que hace. El Espíritu Santo dice: «porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe» (Efesios 2:8–9, RV1960). Es una buena noticia y gran alivio el saber que Cristo hizo todo lo necesario para salvarnos y que no necesitamos hacer buenas obras para merecer la salvación. Nunca sabríamos cuántas buenas obras serían necesarias para poder alcanzar el perdón. Vamos a querer confiar en lo que El Señor hizo por nosotros y querer hacer buenas obras solo por gratitud y no para tratar de ganar lo que Él, amorosamente, nos da gratis.

Oración:

Señor, tu Hijo Jesucristo cumplió la ley en lugar mío y con su sacrificio en la cruz pagó por mis pecados como mi doble sustituto. En gratitud quiero confiar sólo en sus méritos para estar a cuentas contigo. Amén.

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