LA DICHA ES COMPARTIR SU PAZ

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Mateo 5:9

Sencillamente, yo no puedo trabajar por la paz sin ser un poseedor de la paz. Eso me lo recuerda Jesús cuando se refiere a los “hijos de Dios”. Dios es el verdadero trabajador por la paz: envió a su Hijo como el Príncipe de Paz, a restaurar la relación familiar con él, que el pecado había roto. La verdadera paz solo se puede hallar en el Salvador. En Romanos 5:1 Pablo escribe: “ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Yo tengo la paz que sobrepasa todo entendimiento por medio de su Hijo que la logró para mí, y por su Palabra que me la trae.

Cuanto más cerca me lleve el Espíritu, por medio de la Palabra, al Príncipe de Paz, más llegaré a ser un trabajador por la paz, como él. Voy a tratar de buscar la paz como lo hizo él, incluso sacrificándome para tenerla. No voy a permitir que nada se interponga en el camino de la paz, incluso dando lo mejor de mí para ganarla, como hizo él en la cruz del Calvario. No solo me van a llamar “hijo de Dios”, me voy a parecer más a él en mi trabajo por la paz en mi relación con mi prójimo.

La felicidad seguirá. Jesús lo dice: “Dichosos los que trabajan por la paz”, es su promesa, “los cónyuges, los padres y los hijos que no insisten en ir por su propio camino o tener la última palabra”. Dichosos son los cristianos de la comunidad que trabajan junto con sus vecinos y respetan las opiniones de los demás. Dichosos son los creyentes de la congregación que evitan la murmuración y las quejas, los que en todas las cosas trabajan para mantener la paz. Dios ya los reconoce como hijos suyos, y también lo harán sus hermanos en la fe.

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Oración:

Señor, te pido que me llenes de tu paz, de modo que yo pueda vivir cada vez más en paz con los que me rodean. Amén.