OPORTUNIDADES PARA SER RICO POR SIEMPRE

No te esfuerces por hacerte rico; deja de preocuparte por eso. Si te fijas bien, verás que no hay riquezas; de pronto se van volando, como águilas, como si les hubieran salido alas.

– Proverbios 23:4-5 (La Biblia Dios Habla Hoy)

Mirando la fotografía aérea de una hermosa granja rodeada de árboles y pastizales del padre de mi amigo, me enteré de que pocos meses atrás un huracán la había destruido totalmente. Todo el esfuerzo de décadas de duro trabajo desapareció en pocas horas. Juntar riquezas no es tan difícil como conservarlas.

Jesucristo, quien sabe lo efímero de las riquezas, nos manda «No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mateo 6:19-21).

Pero ¿cómo se acumulan riquezas en el cielo? El profesor G. Jerome Albrecht nos explica: «Guardamos tesoros en el cielo siendo buenos mayordomos de las posesiones terrenales, utilizándolas en forma responsable y agradable a Dios, haciendo todo para su gloria. Cuando nuestro propósito principal en la vida es permanecer en el reino de Dios mediante la fe en Cristo y hacemos todo lo que podemos para compartir las bendiciones del reino con personas de todo el mundo, estamos guardando tesoros en el cielo» (La Biblia Popular). Dios quiere que administremos los bienes que él nos da, no acumulándolos sino usándolos para sostener nuestra familia, expandir el evangelio, ayudar a los necesitados y pagar impuestos (1 Timoteo 5:8; 1 Corintios 16:2; 1 Juan 3:17; Romanos 13:6,7).

Acumular riquezas en la tierra y no en el cielo es tan pecado como robar, mentir o adulterar. Por este pecado Dios nos condena al infierno. Cristo obedeció perfectamente la voluntad de Dios administrando bien los bienes y no acumulando riquezas (Juan 6:1; Mateo 8:21; 2 Corintios 8:9), y padeció el castigo por este pecado siendo nuestro doble sustituto. En gratitud vamos a querer no acumular riquezas aquí en la tierra y sí acumular riquezas en cielo, administrando bien los bienes que Dios nos provee y reconociendo que de él proceden.

Oración:

Señor te doy gracias por todo lo que me provees con tu mano generosa y por la oportunidad que me das de acumular riquezas en el cielo. Te suplico me concedas ser un fiel administrador de tus dones. Que mis bienes, mi tiempo, mi mente, mis habilidades sean usadas en tu honor y mi vida entera esté consagrada a ti. Amén.