CONOCIENDO AL PADRE

—Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta.

— ¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”?

– Juan 14:8-9

No hace mucho que un amigo mío me presentó a su padre. Se parecían tanto entre sí que uno podría pensar que eran la misma persona, pero en épocas diferentes. Aunque heredamos suficientes rasgos de nuestros padres como para parecernos a ellos, ninguno puede ser tan idéntico como el Señor Jesucristo lo es con su Padre. No hay manera de conocer al Padre aparte de Jesucristo. Por eso él nos dice: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre».

Conocer a Cristo es indispensable para conocer al Padre. La Biblia dice que Jesucristo es la imagen de Dios y la imagen misma de su sustancia (2 Corintios 4:4; Filipenses 2:6; Hebreos 1:3). Jesucristo dijo: «Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo» (Mateo 11:26). ¿Quiere el Hijo revelar al Padre a los cristianos? La respuesta es un rotundo sí, pues también dijo: «A los que me diste del mundo les he revelado quién eres.… Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos» (Juan 17:6). Sí, Jesucristo reveló al Padre a sus discípulos para que lo conocieran; y ellos han registrado esa revelación en el Nuevo Testamento, como lo explica el apóstol Juan cuando escribe: «Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado. Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Juan 1:2-3).

Todo lo que la Biblia revela acerca del Padre, sus atributos, sus propósitos y sus caminos, está inseparablemente relacionado con el Hijo, nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Oración:

Padre Celestial, te suplico abras los ojos de mi entendimiento para que pueda conocerte en Jesucristo por medio de tu Palabra. Amén.