Los jóvenes se fatigan y se cansan; los más fuertes flaquean y caen; pero los que confían en el Señor recobran las fuerzas y levantan el vuelo, como las águilas; corren, y no se cansan; caminan, y no se fatigan.

—Isaias 40:30,31

Descansar en Dios nos da fuerzas.

Los afanes de la vida, como las preocupaciones, los problema familiares, las dificultades en nuestro trabajo y todas las cargas que se producen en este mundo por el pecado acaban con nuestra fuerza. Las enfermedades, debido al pecado en este mundo, muchas veces nos quitan el deseo de seguir luchando. Nos sentimos desanimados, y cuanto más cuando vemos que las cosas no se mejoran. Se oyen expresiones como esta, ‘yo me quisiera morir ya e irme a descansar.’
Pero hay un mal común en la tierra. El hombre siempre quiere buscar la solución a todos sus problemas a su modo de pensar. A pesar de que decimos que confiamos en la voluntad de Dios, muchas veces lo dejamos afuera de las decisiones que tomamos. El mundo busca la solución a su cansancio y dolor de esta vida de diversas formas; unos en el alcohol, otros en vacaciones y muchos en los deportes y distintas diversiones de este mundo. Pero la verdad es que, al hacer esto, vemos que nada se mejora. Es porque estamos caminando en la dirección equivocada. El único que nos puede dar fuerzas para levantarnos en este mundo lleno de pecado se llama Jesús.
En Juan 16:33, Jesús dice, ‘Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo.’
Jesús es el único que nos puede dar las fuerzas para caminar en este mundo lleno de dolor y pecado. Pero, aún más importante, también nos libra del castigo eterno de nuestros pecados
Mateo. 11:28-30  Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Lleven mi yugo sobre ustedes, y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para su alma; porque mi yugo es fácil, y mi carga es liviana.
Por eso, cuando nos sintamos cansados y sin ánimo, miremos al lugar correcto que nos puede renovar las fuerzas cada dia mientras estemos acá en la tierra, y nos llevará seguros a la vida eterna donde todas estas cosas quedarán atrás.

Oración:

Padre amado, te pido perdón por todas las veces que he buscado descanso para mi vida angustiada en los lugares equivocados. Ayúdame a mantener los ojos siempre fijos en tu hijo Jesucristo hasta el fin. Amén.

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