AMOR PERSPICAZ

Esto pido en oración: que el amor de ustedes abunde aún más y más en conocimiento verdadero y en todo discernimiento, a fin de que escojan (aprueben) lo mejor, para que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo; llenos del fruto de justicia que es por medio de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

– Filipenses 1:9-11 (Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy)

¿Escuchó alguna vez que alguien hizo alguna tontería o locura por amor? Yo sí. Pero el amor cristiano no hace tales cosas. El amor que el Espíritu Santo crea en nuestros corazones, al ser de origen divino, es amor sensato, perspicaz. Aunque los cristianos «ya no están bajo la ley sino bajo la gracia» (Romanos 5:14), todavía se benefician de ella al emplearla con un tercer uso: la ley es la «guía para el amor perspicaz». Pablo oró que el amor de los cristianos filipenses abunde en «conocimiento verdadero» y en «todo discernimiento» «para que sean puros e irreprensibles para el día de Cristo». La Biblia nos dice que los creyentes maduros se destacan por «la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual» (Hebreos 5:14). ¿Cómo lo hicieron? La respuesta es sencilla: usaron la ley como su guía como lo dice el salmista: «Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, porque me pertenecen para siempre. Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos. […] Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero» (Salmo 119:98-99, 105).

Puesto que Cristo ya cumplió la ley en lugar de nosotros, murió por nuestros pecados y nos dio gratuitamente la salvación, los cristianos queremos amar a Dios y a nuestro prójimo. Pero aspiramos hacerlo según la voluntad de Dios que nos es revelada en la ley moral. No pretendemos cumplirla externamente para que la gente opine que somos buenas personas. Por el contrario, procuramos obedecerla en el sentido que Dios la manda. No solo queremos no robar, también deseamos amar a nuestro prójimo de manera que lo ayudemos a no malgastar sus posesiones. Por esto no solo perseguimos aprender los diez mandamientos, que son un resumen de la ley, también queremos conocer el verdadero significado de cada mandamiento estudiando todos los pasajes de la Biblia que tienen relación con ellos. Así cuando aprendemos el que dice: «Acuérdate del día de reposo para santificarlo» también queremos aprender lo que significa, no pensando que se trata de un reposo para el cuerpo únicamente, sino entendiéndolo, como la Biblia lo dice, como reposo del alma, y por esto concluimos que santificar el día de reposo significa que «Debemos temer y amar a Dios, de modo que no despreciemos su palabra ni la prédica de ella; sino que la consideremos santa, la oigamos y aprendamos de buena voluntad» (Catecismo Menor).

Oración:

Señor Jesucristo, gracias porque tu ley es el espejo y martillo que trabaja en mi viejo Adán para mostrarme que te necesito, y porque también ella es guía para amarte y amar a mi prójimo en gratitud por tu meritoria vida que ofreciste para mi salvación. Amén.