NO ES BUENO SI SE SEPARA

Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. Juan 15:4

Una noche le cayó un rayo a nuestro árbol de nuez negra, le quitó la corteza a una de las ramas y casi la separó del tronco del árbol. Sin que pasara mucho tiempo las hojas de esa rama se secaron; y después, tampoco hubo nueces en ella. Desconectada de su fuente de vida, estaba muerta.

Jesús habla del mismo fenómeno en nuestro versículo de hoy, solo que en términos espirituales. Usa tres veces la palabra permanecer. “Permanezcan en mí,” dice. “Ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid.” “Tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.” No hubiera podido ser más enfático acerca de la importancia de que los creyentes estén conectados a él como la vid que da vida. No tener conexión con él significa no tener alimento para la fe. No tener el alimento hace que se seque la fe y, por supuesto, no llevar fruto en la vida diaria. Una persona, desconectada de la fuente de la vida, solo puede estar muerta.

“Permanezcan en mí,” nos manda Jesús. Eso no es tan sencillo como parece. Permanecer unido a Cristo la Vid por medio de la fe no es obra mía sino la obra del Espíritu Santo. Por medio del bautismo, él me injertó como una rama en la Vid. Por medio del evangelio, en la medida en que lo uso o lo escucho, él fortalece mi unión con Cristo. Por medio de la Cena del Señor, él sostiene mi fe. Solo cuando él, a través de estos benditos medios, vierte su perdón y su poder en mi fe, puede la fe permanecer viva y dar fruto en la vida diaria.

Oración:

Preciosa Vid, sostenme cerca de ti, y no permitas que nada me separe de ti. Amén.