(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Samuel 8, Lucas 23:13–18)

UN ALTAR PARA UN DIOS DESCONOCIDO.

Pablo se puso en medio del Areópago y tomó la palabra:
—¡Ciudadanos atenienses! Observo que ustedes son sumamente religiosos en todo lo que hacen. Al pasar y fijarme en sus lugares sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: A UN DIOS DESCONOCIDO. Pues bien, eso que ustedes adoran como algo desconocido es lo que yo les anuncio.

—Hechos 17:22–23

Destacados escritores de la antigüedad (Pausanias; Filóstrato y Diógenes Laercio) dan testimonio de haber visto en Atenas altares con la inscripción «A Un Dios Desconocido» ¿Por qué los griegos levantarían un altar a un dios desconocido?

Los atenienses eran muy religiosos tal como lo observa Pablo. La adoración a los dioses tenía el apoyo económico del gobierno ateniense. Sin embargo esa no es la única razón por la que erigieron ese altar. Diógenes Laercio señala que una de las razones era la de impedir las pestes. Los seres humanos nacemos con algunos conocimientos. Un bebé no necesita aprender a lactar, nace sabiéndolo. La Biblia nos dice que el ser humano nace con una conciencia que sabe que Dios existe, que hemos pecado contra él y que merecemos el castigo (Romanos 2:14,15). Cuando el hombre usa su intelecto para razonar, al ver la creación, inevitablemente aprende que el Creador es todopoderoso y sabio (Hebreos 3:4; Salmo 19:1-4; 14:1) Pero todo este conocimiento no nos dice cuál es el verdadero Dios, ni cómo solucionar el problema de nuestro pecado. La multitud de religiones que el ser humano ha creado imagina a Dios desde la limitación humana tratando de frenar su ira mediante obras tales como conducta moral y actos de sacrificio.

Los atenienses sabían que sus dioses no los libraron de las plagas y en consecuencia hicieron altares para un dios desconocido pensando aplacar de ese modo su ira. Pablo les revela que Dios es el Creador de todo y que es misericordioso. No podemos conocer la gracia, es decir, el amor y la bondad de Dios excepto que nos sea revelada. Solo el evangelio puede darnos ese saber. A menos que la iglesia dé a conocer el evangelio, las personas no conocerán la gracia ni la salvación gratuita pues todas las religiones enseñanza que el hombre puede y debe hacer algún mérito para obtener el perdón (Romanos 10:8–17) Nosotros somos merecedores del infierno lo mismo que los demás. Es solo por los méritos de la obediencia y muerte de Cristo que tenemos el perdón y la fe. En gratitud vamos a querer dar a conocer el evangelio de Jesucristo por todo lado.

Oración:

Señor, hay mucho que quiero conocer. Pero lo más importante ya me fue revelado gracias a tu amor y misericordia: Que somos salvos únicamente por los méritos de tu Hijo y no por los nuestros. Concédeme, Señor, el querer mantener mi mirada en ti y en tu obra redentora, de manera que la gratitud que me mueva a compartir el evangelio a los que no te conocen. Amén.

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