LA DICHA ES SER PERSEGUIDO POR CAUSA DE ÉL

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. Mateo 5:10

A veces puedo estar muy lejos de esta bienaventuranza; cuán poco me importa, y cuánto podré llegar a hacer para evitar que sea perseguido por seguir a Jesús. Voy a ir a lugares a donde no debería, a reírme de chistes pecaminosos, a hacer cosas que no debería hacer, para que el mundo que me rodea no me critique. Muchas veces vacilo en defender a Jesús, y no estoy dispuesto a sufrir por él. Voy a escabullirme en la sombra del silencio, en lugar de proclamar lo que dice su Palabra. Incluso me retiraré cuando él me pida algún servicio o alguna ofrenda, para que no me moleste.

Jesús no me dice que tome una almohada y lo siga; habla de una cruz. Jesús no promete que el camino del discipulado va a estar libre de choques ni de peligros en el tráfico competitivo; al contrario, describe mi vida como una carrera que exige cada gramo de mi resistencia y estar concentrado en la fe cada minuto. No me gusta hacer la pregunta, pero ¿podría ocurrir que yo no tenga que encontrar al mundo como un enemigo tan severo, porque he sido demasiado amigo del mundo?

Una vez más, Jesús hace una promesa para alentarme: “el reino de los cielos les pertenece”, dice él. No es que mi valentía ante el fuego del enemigo me haga merecer el cielo; me dice que tengo el cielo. Esa promesa le dice sencillamente al mundo, en el ejército de quién estoy luchando. Y afirma claramente mi convicción de que Jesús me va a llevar al cielo, donde lo podré alabar por haberme considerado digno de sufrir vergüenza por su nombre.

Oración:

Señor, te pido que me ayudes a hallar la dicha en defender a Jesús y a su Palabra en este mundo hostil. Amén.