“También sé que todo lo que Dios ha hecho permanecerá para siempre, sin que nada se le añada ni nada se le quite, y que esto lo hace Dios para que se le guarde reverencia” (Eclesiastés 3:14).

TIEMPO PARA REVERENCIARLO

¿Ha notado usted que últimamente la palabra irreverente es un cumplido? Por ejemplo, cuando un crítico cinematográfico describe una comedia como “irreverente”, quiere dar a entender que es ingeniosa, satírica y muy divertida. Reverente para muchas personas significa “estirado”, “anticuado” y “aburrido”. Nuestro mundo no parece reverenciar casi nada.

Lamentablemente, esto no solo se aplica al mundo. Algunas veces hasta se aplica a la iglesia. Mucho de lo que uno escucha decir acerca de Dios muestra muy poca reverencia y se toma con demasiada familiaridad. Los obreros de la iglesia que planean los cultos divinos algunas veces se sienten presionados para ser más informales, más simples, en otras palabras, menos reverentes. Dios está en peligro de convertirse en nuestro “compadre” celestial, a quien nos acercamos con tanta informalidad como lo haríamos con el vecino de al lado.

No es así como las Escrituras describen la actitud de un creyente hacia Dios. El Dios de la Escritura es un Dios todopoderoso y eterno, cuya santidad lo separa de todo lo que ha hecho. Es sencillamente increíble que este Dios infinito y santo se relacione con criaturas frágiles y pecadoras como usted y yo, pero lo hace. Se ha revelado a nosotros en Jesucristo. Nos ha mostrado su amor, ha expiado nuestro pecado y nos ha llevado a él.

¿Por qué? Salomón dice “para que se le guarde reverencia” (Eclesiastés 3:14). La palabra hebrea traducida “reverencia” realmente significa “temor”; es la misma palabra que se usa en la frase “el temor del Señor”, que ocurre con frecuencia en el Antiguo Testamento. Salomón no dice que debemos seguir teniendo miedo de que Dios nos castigue por nuestros pecados. Nuestro castigo cayó en Jesús, quien lo llevó por nosotros. Salomón no quiere decir que debemos dudar en acercarnos a Dios con nuestras oraciones y nuestra adoración. El “temor del Señor” es una forma de temor reverencial que nos acerca a Dios, no que nos aleja.

Salomón sí quiere decir que aunque Dios nos ama y perdona nuestros pecados, no deja de ser Dios, el Dios santo e infinito. La familiaridad de “compadre” con este Dios está totalmente fuera de lugar. David dice: “Sirvan al Señor con reverencia y ríndanle culto con temor reverente. (Salmo 2:11), y el escritor a los hebreos dice: “Debemos ser agradecidos y, con esa misma gratitud, servir a Dios y agradarle con temor y reverencia” (12:28).

Sentimos respeto reverencial hacia Dios por ser quien es y por lo que ha hecho. Que el mundo vea nuestro temor reverente por Dios en nuestra adoración y nuestra vida.

Oración:

Señor, siento un respeto reverencial por ti y por lo que has hecho por mí. Amén.

Comentarios

Comentarios