MOISÉS, UN CRISTIANO ANTES DE CRISTO

Y cuando el niño creció, se lo entregó a la hija del faraón, la cual lo crió como hijo suyo y le puso por nombre Moisés, diciendo: «Porque de las aguas lo saqué».

– Éxodo 2:10 (RVR1995)

Aunque es muy fácil asociar a Moisés con el judaísmo, la verdad es que él fue un cristiano. ¿Cómo es posible decir tal cosa? La Biblia muestra claramente que Moisés sabía de Cristo. Profetizó acerca de él en Deuteronomio 18:15, para exhortar a las doce tribus de Israel a que esperaran y a que oyeran a el profeta mayor que Moisés. Jesús les dijo a los fariseos en Juan 5:46: «Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él». Sí, Moisés tenía fe en Cristo. Por esto, como lo dice el escritor de la epístola a los Hebreos, «Prefirió, más bien, recibir maltrato junto con el pueblo de Dios que gozar por un tiempo de los placeres del pecado. Él consideró el oprobio por Cristo como riquezas superiores a los tesoros de los egipcios, porque fijaba la mirada en el galardón» (Hebreos 11:25-26).

No solo Moisés. También los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob eran cristianos que anhelaban la venida del Cristo. Las doce tribus al principio siguieron la fe de Moisés, pues sacrificaron el cordero de pascua y así fueron librados de la esclavitud en Egipto. Pero cuando llegaron al desierto, la fe de aquellos israelitas fue remplazada por la amarga murmuración de incredulidad. Allí perdieron la fe verdadera y resistieron la gracia de Dios (Hechos 7: 41-43, 51-52). Por esta causa Pablo nos exhorta: «Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer» (1 Corintios 10:11-12).

Nosotros somos tan pecadores como aquellos israelitas y no podemos obedecer la voluntad de Dios perfectamente. Por esto merecemos toda la ira de Dios. Pero Cristo vino para obedecer perfectamente en lugar de nosotros y para recibir, en lugar nuestro, el castigo que merecemos. En gratitud vamos a querer crecer y madurar en la fe. Solo por los medios de gracia (el evangelio predicado y los sacramentos administrados) nuestra fe es afirmada y fortalecida.

Oración:

Señor, por causa de mi pecado merezco el castigo eterno. Pero por causa de tus méritos tengo el perdón de mis pecados y libre acceso a tu presencia. Concédeme por tus medios de gracia ser fortalecido y guardado en la verdadera fe para la vida eterna y vivir, el tiempo que me resta aquí en la tierra, sirviéndote en gratitud a tu amor. Amén.

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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