(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 1:1–18, Marcos 15:1–5)

LA GRAN MULTITUD QUE ESPERA LA VENIDA DEL CRISTO

¡Que el SEÑOR, el Dios de sus antepasados, los multiplique mil veces más, y los bendiga tal como lo prometió!

—Deuteronomio 1:11

¿Siente a veces que los cristianos bíblicos somos muy pocos? En algunos lugares hay muy pocos creyentes confesionales. Lo que sí se ve es un gran aumento en el número de personas que se hacen parte de alguna iglesia pero que, a la vez practica alguna religión pagana. Esto es especialmente cierto en varias regiones de África y América del Sur. En el Asia hay lugares donde solo hay una iglesia con muy pocos creyentes. Inclusive existen poblaciones con un solo cristiano. Cristo llamó a sus seguidores «mi rebaño pequeño» y dijo que en el tiempo previo a su venida «surgirá un gran número de falsos profetas que engañarán a muchos». (Lucas 12:32; Mateo 24:5) Todo esto muestra que los seguidores de Cristo somos muy pocos, y a veces, eso puede ser desalentador. Especialmente cuando vemos que la falsa doctrina se expande rápidamente como la levadura o la gangrena (Gálatas 5:7–9; 2 Timoteo 2:17)

¿Los creyentes somos pocos realmente? (Lucas 13:22) La respuesta es: sí y no, a la vez. Sí, somos pocos, inclusive mucho menos de lo que las estadísticas señalan «Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos». No obstante, al final, somos una «una enorme muchedumbre, imposible de contar» (Mateo 22:14; Apocalipsis 7:9, BNP). No, no somos pocos ni estamos solos. Elías imaginó que él era el único que creía en Jehová y Dios le dijo que como él habían siete mil creyentes más (1 Reyes 19:14–19). La Biblia profetiza que «porque rebosará la tierra con el conocimiento del Señor como rebosa el mar con las aguas» (Isaías 11:9) El evangelio es una llama poderosa que incendia el mundo con la verdad salvadora. Hace quinientos años, Martín Lutero fue a clavar sus 95 tesis solo, sin imaginar que la mayor parte de Europa se uniría a la reforma. Cristo nos salvó y dando su justa vida por nosotros. En gratitud vamos a querer predicar la Palabra en tiempo o fuera de tiempo «aprovechando al máximo cada momento oportuno» con convicción y coraje (2 Timoteo 4:2; Efesios 5:16; Apocalipsis 7:13–15)

Oración:

Concédeme, Señor Jesucristo, el querer mantener mi mirada en ti y en tu obra redentora para mi salvación, de manera que en mí haya tal gratitud que me mueva a compartir el evangelio a los demás. Te suplico me afirmes en la verdadera fe por tus medios de gracia para perseverar siendo creyente. Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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