LO ALABAMOS POR SU NOMBRE: CARPINTERO

¿De dónde sacó este tales cosas? … ¿No es acaso el carpintero? Marcos 6:2,3

Ese día lo llamaron a él: “el carpintero”, para pretender empequeñecerlo. Sin embargo, cuando nos detenemos a pensar, ¿no es ese un buen nombre para Jesús? Él es el Carpintero celestial.

Sólo pensemos en lo que hace un carpintero. Él construye y repara. En el comienzo del tiempo, Jesús estaba ocupado construyendo. Juan 1:3 me recuerda: “Por medio de él todas las cosas fueron creadas.” Él seguirá ocupado hasta el fin del tiempo. Él dijo: “Sobre esta piedra edificaré mi iglesia” (Mateo 16:18). Con su evangelio este Carpintero añade personas a su invisible iglesia de creyentes. Lo mejor de todo, él es mi Carpintero. No sólo me hizo por medio de mis padres. Él también me rehízo, cambiando la pecaminosa ruina que yo era desde el vientre de mi madre, en un creyente. Y cada día repara las abolladuras que el pecado todavía produce en mi fe.

Recordemos la manera como murió este Carpintero. ¿Con qué frecuencia cargó él un árbol hasta el taller de carpintería para convertirlo en algo útil? ¿Cuántas veces tomó martillo y clavos para hacer algo útil de esas maderas? Ahora otros utilizan las herramientas de su oficio para crucificarlo en un árbol. Y yo sé por qué mi Carpintero los dejó hacerlo. Fue por causa de su amor a mí, amor que quiso hacerme para siempre una de sus creaciones para adornar la casa de su Padre.

¡Qué nombre, Carpintero, tiene mi Dios Salvador, uno que merece mi alabanza todos los días de mi vida!

Oración:

Señor, gracias por hacerme y mantenerme como algo precioso para la casa de tu Padre. Amén.