A PRESIÓN DESDE DENTRO

El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto. Juan 15:5

Los que hacen perforaciones en busca de petróleo dicen que hay tres clases de pozos: existe el pozo seco que es solo un hueco en el suelo y que no produce nada; el bombeador es un pozo que tiene petróleo pero necesita una bomba para llevarlo a la superficie; el pozo surtidor es el que tiene suficiente presión propia para llevar por sí mismo el petróleo a la superficie.

¿Cuál de esos tres pozos describe la vida de un creyente? Jesús lo expresa con claridad cuando dice: “El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto.” Las personas que están conectadas por la fe a Cristo la Vid lo demuestran dando fruto. No se quedan por ahí, vacías. Nadie tiene que forzarlas. Cristo, que está en su corazón, produce fruto en su vida. El amor del Salvador los presiona.

¿Qué producen? En Gálatas 5, Pablo habla de “amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (versículos 22,23). Esos no son frutos raros ni exóticos, sino frutos que se dan en la vida diaria. La manera como me comporto en el hogar, en el aula de clase, en la comunidad, en la fábrica, en la oficina, son frutos que se producen en las ramas unidas a la vid.

Y todo eso es por la Vid. Yo no tengo savia ni vida en mí mismo. Mi vida como cristiano no se produce por lo que soy yo, sino porque estoy unido a él. Vivo la vida cristiana no para ganar la salvación sino como demostración de que ya la tengo. El gran amor de Cristo que vive dentro de mí me convierte en una especie de pozo surtidor.

Oración:

Señor, ayúdame a mostrar mi fe por el fruto que llevo en mi vida diaria. Amén.