CÓMO ESTAR A CUENTA CON DIOS

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta:

aunque vuestros pecados sean como la grana,

como la nieve serán emblanquecidos;

aunque sean rojos como el carmesí,

vendrán a ser como blanca lana.

—Isaías 1:18, RV1995

Los israelitas del tiempo de Isaías escucharon sermones muy duros de boca de Isaías. Dios mandó al profeta para que anuncie al pueblo las consecuencias de su pecado. A través de Isaías, Dios calificó a los líderes y al pueblo de Israel como «gobernantes de Sodoma […] pueblo de Gomorra» (Isaías 1:10). ¿Cuál fue el pecado de Israel por el cual fueron comparados con Sodoma y Gomorra?.

Los israelitas continuaban practicando los mismos ritos, sacrificios y ofrendas que habían recibido de sus antepasados y sin embargo habían olvidado la gracia de Dios. La perversión que corrompía la adoración de ellos es la misma que corrompe cualquier otra adoración: abandonar la gracia de Dios. Cada vez que se crea que es posible hacer que Dios nos ame por algo que hagamos, aunque se trate de una adoración sincera y de fervientes oraciones, Dios dice: «Esconderé de vosotros mis ojos». Judá y Jerusalén hicieron de la devoción religiosa un espectáculo en que se le ofrecía algo al Señor para ganar lo que él daba por gracia. Las asambleas y las oraciones, no se centraban en el inmerecido regalo de la sanidad, el consuelo y el poder dados por Dios en el Mesías. Dios condena la arrogancia de pensar que algo que cualquier humano pudiese darle pueda siquiera eliminar un solo pecado y apaciguarlo. Orar para ganarse la buena voluntad de Dios y hacer esforzados sacrificios con el fin de contentarlo son prácticas vanas e inútiles, que ofenden a Aquel que da sus bendiciones por gracia sin aceptar ningún esfuerzo ni mérito humano.

En el versículo 16 el Señor dice: «Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos» (Isaías 1:16, RV95) ¿Cómo? Si ni siquiera la adoración más perfecta puede resolver el problema. La respuesta es sencilla: no hay nada que el ser humano pueda hacer u ofrecer. La única manera de estar a cuentas con Dios es mediante la solución que él mismo ha dado: La redención por doble sustitución obrada por Jesucristo.

Oracion:

Señor, nada que yo haga o te ofrezca puede ganar tu favor. En realidad solo alcanzo a merecer toda tu ira. Gracias te doy porque tú enviaste a tu Hijo como mi doble sustituto para que, en lugar de mí, él obedezca tu voluntad y reciba el castigo que merezco. En gratitud quiero vivir consagrado a ti, obrando el bien, no para agradarte sino porque tu amor me impele a hacerlo. Amén.  

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.