MUCHO MÁS QUE UN SALUDO

Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz. Romanos 1:7

“¿Cómo estás?”, es la pregunta más frecuente cuando nos encontramos con alguien en la calle. “Que te vaya bien”, le decimos mientras seguimos nuestro camino. Lo más frecuente es que esas palabras sean solo un saludo, y no palabras que salgan del corazón.

El apóstol Pablo comienza cada una de sus cartas con nuestro versículo o con una variación de él. Gracia, era un saludo común en el mundo de habla griega. Paz, era un saludo corriente en el mundo judío. Cuando Pablo escribe esas palabras, está siguiendo la costumbre de su tiempo; está extendiendo los saludos corrientes a sus lectores étnicamente mezclados, tal como usamos los saludos comunes en la actualidad.

Pero, en sus cartas, las palabras gracia y paz son más que simples saludos; son una declaración de hechos ciertos para los creyentes. La gracia es la cualidad de Dios que le hace desear darles, a personas que no lo merecen en absoluto, lo mejor que tiene para ofrecer. En las seis letras de la palabra se resume el perdón de los pecados que Dios ha preparado en su Hijo, la conciencia libre de temor que les da a los que confían en su Hijo, y la firme esperanza del cielo que los espera por medio de su Hijo. Cuando la gracia de Dios hace descender esos dones sobre mí, el resultado es la paz. La gracia y la paz van juntas. La gracia de Dios es la causa y la maravillosa paz es el efecto para mí. Esa gracia y esa paz vienen solo de “Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo”. Por su autor, las palabras de Pablo no son simplemente un saludo corriente; son la bendita realidad para mí.

Oración:

Señor, te pido que, por medio de tu Palabra, me traigas tu gracia y tu paz, en abundancia. Amén.