(Lectura de la Biblia en tres años: Levítico 8:1–18, Mateo 27:15–22)

¿CUÁL ES LA PUERTA ESTRECHA?

Continuando su viaje a Jerusalén, Jesús enseñaba en los pueblos y aldeas por donde pasaba.
—Señor, ¿son pocos los que van a salvarse? —le preguntó uno.
—Esfuércense por entrar por la puerta estrecha —contestó—, porque les digo que muchos tratarán de entrar y no podrán.

—Lucas 13:22–24

Existe un folleto muy popular denominado «Dos caminos». Muestra dos caminos separados por un abismo. El camino angosto llega hasta el cielo. Las pocas personas que lo transitan hacen obras buenas. El ancho, con una multitud cometiendo varios pecados, llega al infierno. ¿Refleja el texto para hoy? No.

No lo hace. Por lo siguiente: 1) cuando Jesús dijo: «Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.» (Mateo 7:13-14) dirigió estas palabras a sus discípulos, no a los incrédulos. No es un llamado a los incrédulos para que tomen una decisión por Cristo, ni una descripción de las dificultades que deben vencer para ganar la salvación. 2) Cristo añadió esta advertencia: «Cuídense de los falsos profetas. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.» (Mt 7:15). Por tanto, el camino angosto es la salvación solo por Cristo, la puerta es él. El camino ancho es la falsa doctrina que enseña que nosotros podemos añadir nuestro mérito y buenas obras a lo que Cristo hizo para salvarnos.

Como un camino ancho «la salvación por obras hechas por el pecador para expiar su pecado» es la enseñanza de todas las religiones del mundo. Es un pecado contra Dios, su nombre y su palabra por el que merecemos toda la ira de Dios. El camino angosto es la enseñanza bíblica que revela que somos perdonados por la sola gracia de Dios (los muertos en pecado nada pueden hacer para salvarse), gracias al poder del evangelio (la sola Escritura) que crea en nosotros fe salvadora. Por esa sola fe (sin obras meritorias nuestras) en solo Cristo (solo su obediencia perfecta y su sacrificio ganan nuestro perdón) somos declarados justos gratuitamente, para la sola gloria de Dios (Efesios 2:8-10; Romanos 1:16-17; 3:21-25; 10:17; Hechos 4:12). En gratitud vamos a querer entender la puerta angosta y el camino ancho bíblicamente y apartarnos de todos los que enseñen lo contario.

Oración:

Señor, te doy gracias porque me diste el don de la fe para creer tus promesas de salvación. Por el poder del evangelio que viene a mí por tus medios de gracia fortaléceme y guárdame en la verdadera fe para la vida eterna. Amén.

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