«Escúchenme ustedes, los de la casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel; ustedes, que han sido llevados desde que estaban en el vientre, sustentados desde que estaban en la matriz: Yo mismo los seguiré llevando, hasta que estén viejos y canosos. Yo los hice, yo los llevaré. Yo los apoyaré y los protegeré.

—Isaías 46:3,4

La seguridad verdadera está solo en Dios.

Hoy día, es muy normal ver cómo la gente quiere buscar seguridad en las cosas del mundo. Unos pagan escoltas, otros ponen cámaras en sus casas y cuánta seguridad pueda haber para que no sean tocados o dañados en su vida física y material.
Otros muchos comprarán seguros de vida o se propondrán ahorrar desde jóvenes para que cuando lleguen a su mayoría de edad no tengan que pasar trabajo.
Conocí una persona, muy cercana a mi familia, que tenía mucho dinero y propiedades materiales. Construyó un gran condominio y organizó unos cuantos negocios y decía, esta será la pensión de lo que he trabajado. El año siguiente, me sentaré a vivir de ella. Pero ese mismo año, le llegó una enfermedad que se lo llevó en poco tiempo y, a pesar de la plata que tenían, nunca pudo sanar su enfermedad mortal, y mucho menos disfrutar de lo que el llamó su pensión. Tal vez nunca pensó, que él que lo podría ayudar a realizar sus planes, era aquel que lo había formado en el vientre de la madre y lo podría llevar hasta su vejez. Esta persona tenía sus ojos puestos al lugar contrario del que nos puede dar la verdadera seguridad, no sólo acá en la tierra, sino también la seguridad de la vida eterna en el cielo.
Las personas, hoy día, convierten su dinero, un buen empleo y sus bienes materiales en dioses que no los pueden guardar ni en esta vida ni en la venidera. La confianza puesta en estos dioses falsos de este mundo es vana.
Dios quiere que confiemos sólo en Él como la única fuente de seguridad, tanto para esta vida como para la vida eterna.
Salmos 121:7,8 nos dicen,  Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Oración:

Amado Dios, te pido perdón por todas las veces que he puesto mi confianza en la seguridad de este mundo tanto para mi vida física como para mi vida espiritual. Ayúdame a mantener mis ojos en la única seguridad verdadera, que eres tu. Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.