LAS MATEMÁTICAS COMO LAS ENSEÑA JESÚS

El que se apega a su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo la conserva para la vida eterna. Juan 12:25

La adición y la substracción son unas de las primeras operaciones que aprendemos en matemáticas. Sustraer es lo mismo que quitar, restar; cuando más se reste, menos se tiene. Adicionar es sumar, incrementar; cuando más se sume, más se tiene. Entonces, ¿qué quiere decir Jesús cuando dice que ganar es perder y que perder es ganar?

Me está haciendo una advertencia, cuando dice: “El que se apega a su vida la pierde”. Por todas partes me rodean otros que están sudando, luchando y pasando por encima de los demás, en su egoísta búsqueda de los tesoros de la tierra. ¿Por qué no puedo ser como ellos? Y, si no lo soy, ¿no voy a estar en desventaja? Además, está el camino al cielo. Aunque yo sé que Jesús es el camino, el diablo me tienta con la sugerencia de que mis esfuerzos en la vida cristiana, mis aportes para el reino, y otras obras, con seguridad me harán ganar el amor de Dios. El Salvador me advierte: “Si sigues las matemáticas del mundo, vas a terminar con una pérdida eterna”.

El Salvador me dice también: “el que aborrece su vida en este mundo la conserva para la vida eterna”. Aborrecer mi vida no significa no ver nada bueno en ella, sino más bien tener las prioridades correctamente establecidas. Cuando yo creo en Jesús y tengo vida eterna por medio de él, la vida terrenal pierde su atractivo para mí. Nada de lo que ofrece el mundo es comparable con la vida eterna que tiene Jesús esperando por mí. Cuando el mundo se interpone en el camino, aborrecer es la palabra perfecta para mi reacción, así como ganancia es la palabra perfecta para la vida que Jesús tiene esperando por mí.

Oración:

Señor, te pido que me enseñes tus matemáticas y que me ayudes a practicarlas en mi vida. Amén.