“El amor de Cristo nos lleva a actuar así, al pensar que si uno murió por todos, entonces todos murieron” (2 Corintios 5:14)

UN NUEVO MOTIVO

Si pregunta a alguien: “¿Por qué lo hiciste?”, probablemente escuchará la respuesta: “Porque quise”. Es una respuesta que muchos darían si se les preguntara acerca de las decisiones más importantes que toman en la vida. Vivimos en un ambiente de “haz lo que quieras” y “sigue tus sentimientos”. El motivo considerado más convincente para muchos es que “se siente bien”. ¿Cómo puede algo que se siente bien estar mal?

Pablo nos habla respecto a lo que hace que los cristianos hagan lo que hacen y piensen lo que piensan. Su motivación no es lo que ellos mismos sienten; no es salirse con la suya; no es estar cómodos con sus emociones. La vida de los cristianos es tan nueva y diferente que esas antiguas motivaciones se han quedado en la historia del pasado y un motivo totalmente nuevo nos lleva a actuar.

Este nuevo motivo, uno de los elementos básicos que tenemos en la vida nueva en Cristo, tiene un impacto sobre los cristianos fuera de sus emociones y sentimientos personales. Es el amor de Cristo el que nos lleva a actuar. Su amor por nosotros nos motiva a pensar y a actuar de manera diferente que antes. Su amor ejerce su poder e influencia en nosotros. El amor de Cristo es lo que hace que los cristianos sean nuevos y diferentes.

¿Exactamente qué es este amor de Cristo que tiene un impacto poderoso sobre nosotros? Él murió por todos; por usted y por mí. Murió por los que lo crucificaron y por los que lloraron su muerte. Murió por sus enemigos y por los que no le dieron importancia. Esa es una clase de amor especial, ¿no es así? Ese es un amor tan singular e inusual que la Biblia le da un nombre especial: gracia. Ese es un amor tan particular que motiva toda nuestra vida, toda nuestra forma de pensar y de actuar.

El amor de Cristo no preguntó: “¿Qué hicieron ellos por mí?”. Dijo que vino a servir, no a ser servido. No fue a la cruz porque quiso hacerlo o porque se sentía bien hacerlo o porque lo hacía sentirse a gusto con sus emociones. Lo hizo porque nos ama.

Y tampoco deja de amarnos. Todavía nos invita a confiar en él, a ser limpiados con su muerte, a vivir para siempre con él en su reino. Todo debido a que nos ama. ¡Ese es un motivo que conmueve!

Oración:

Señor Jesús, llénanos de tu amor para que nos guíe, impulse y motive en todo lo que pensemos y hagamos. Amén.

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