EL NOMBRE DE DIOS

Además, Dios dijo a Moisés: —Así dirás a los hijos de Israel: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros”. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.

– Éxodo 3:15 (RVR1995)

¿Conoces cuál es el nombre de Dios? Moisés consideró la posibilidad de que alguien le haga esa pregunta y habló de ello con Dios. El Señor le respondió con estas palabras: «Yo soy el que soy». También le dijo: «Así dirás a los hijos de Israel: “ ‘Yo soy’ me envió a vosotros”» (Éxodo 3:14).

«YO SOY EL QUE SOY» es la propia revelación de Dios y de él mismo. «YO SOY», dice Dios. Él es un “YO”, es decir, un ser personal. No es simplemente una fuerza indefinida o un poder mágico en alguna parte de la naturaleza. Como persona, él se compara a una persona que piensa, siente, habla, decide, actúa, al igual que otras personas.

«YO SOY», dice Dios. Dios es eterno, constante e inmutable. Las Escrituras se refieren a este “YO SOY” con mucha frecuencia. En el libro de Apocalipsis, Dios dice: «Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso» (1:8). En Juan 8:58, Jesús dice de sí mismo: «Ciertamente les aseguro que, antes de que Abraham naciera, ¡yo soy!». El autor de Hebreos afirma que «Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos» (13:8). Por medio del profeta Malaquías, Dios declara: «Yo, Jehová, no cambio» (3:6, RV60). Este nombre Jehová conlleva el significado de ser siempre el mismo, ser inmutable.

Pero también es el nombre que identifica a Dios como él es y no hay mejor descripción acorde al significado de este nombre que la registrada en el Salmo 103:8: «Misericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira y grande en misericordia» (RV1995). No tratar el nombre de Jehová como lo santo que es, no santificarlo, es un pecado contra el mandamiento que demanda «No tomarás el nombre de Jehová, tu Dios, en vano porque no dará por inocente Jehová al que tome su nombre en vano.»

El nombre Jehová expresa esencialmente las cualidades propias de la Santa Trinidad. El Padre, en su misericordia, envió al Hijo para ser nuestro doble sustituto y así salvarnos de la condenación eterna. El Espíritu Santo aplica los resultados de la redención a nuestras vidas. En gratitud por la salvación que Dios nos dio vamos a querer santificar el nombre Jehová usándolo para invocarlo en oración en toda necesidad, y cuando lo adoremos, alabemos y le demos gracias.

Oración:

Señor, gracias te doy porque, por tu misericordia hacia nosotros, nos salvaste por los méritos de Jesucristo tu Hijo en quien tenemos el perdón de pecados y vida eterna. Amén.

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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