“Tengan cuidado de no menospreciar a uno de estos pequeños, porque yo les digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:10).

LOS ÁNGELES VELAN SOBRE NUESTROS PEQUEÑOS 

Hay muchas cosas que pueden impedirnos hacer la voluntad de Dios. Algunas de esas son externas: otras personas, participación en nuestros trabajos, otras actividades. Algunos obstáculos son internos: fe débil, celos, terquedad, falta de dedicación. El diablo puede usar cualesquiera de esos impedimentos para que no hagamos la voluntad de Dios.

Una de las responsabilidades que Dios ha puesto sobre los padres es la crianza de sus hijos. Dios quiere que los padres se preocupen por la salud y el bienestar de sus hijos. Dios ha dado a los padres la responsabilidad de criar a sus hijos en el camino correcto: llevarlos a Cristo, cuidarlos y protegerlos.

Pero algunas veces los padres sinceros y dedicados llevan esta protección demasiado lejos. Se preocupan y se molestan por cada cosa pequeña que les pueda pasar a sus hijos. Temen los peligros a los cuales están expuestos los niños en el camino cuando regresan a casa de la escuela. Los vigilan constantemente cuando juegan para que no se lastimen. Se preocupan pensando en que sus hijos pueden enfermarse de gravedad.

La mejor cura para los padres sobreprotectores es confiar en la palabra del Señor Jesús, que nos asegura que los ángeles están velando por nuestros pequeños. Los niños son importantes para Dios. Jesús lo demostró cuando reprendió a sus discípulos por tratar de evitar que las madres llevaran a sus niños a él. Jesús bendijo a los pequeños. Dios envía a sus ángeles para que velen por ellos.

Sin embargo, esta promesa de Dios de que está velando por los niños no exime a los padres de sus responsabilidades de cuidar a los niños del peligro. Pero libera a los padres de dudas y temores innecesarios. Ningún padre puede estar siempre con su niño o niña. Este trabajo solo lo puede hacer Dios.

Cuando los padres se liberen de las preocupaciones por sus hijos, encontrarán más energía para hacer las cosas que Dios realmente quiere que hagan. Estarán más relajados para mostrar amor, paciencia y comprensión. Encontrarán tiempo para cumplir algún servicio fuera de casa. Encontrarán más gozo en la adoración. ¡Confié el cuidado de sus hijos a Dios!

Oración:

Padre celestial, guarda y protege a nuestros pequeños del peligro. Líbranos de los temores innecesarios para que podamos servirte mejor en nuestra vida. Amén.