UN MILLÓN DE VECES MEJOR

Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria. Juan 17:24

¿Cómo describe usted el cielo? ¿Cómo hace que su alegría sea concreta? “Piensen en algo que en realidad los haga felices”, les digo siempre a los niños en la clase de confirmación. “Ahora, multipliquen esa felicidad por un millón”, les digo después. Aunque yo pudiera hacer eso, aun así solo tendría un vago concepto de lo que es la alegría del cielo.

Jesús me da más que un indicio de lo que es la perfecta alegría del cielo; me dice que el cielo es estar donde él está. Ver el rostro del Salvador, estar plenamente bajo el sol de su amor, compartir su casa para siempre, van a ser parte de la alegría del cielo. Aquí, con frecuencia tengo una vista distante de su rostro, pongo la sombrilla de la duda para tapar el resplandor de su amor, y a veces incluso me pregunto si existe tal lugar como su hogar eterno.

Jesús dice también que en el cielo yo voy a ver su gloria; la plenitud de su gloria, de su poder, sabiduría y honor divinos irradiando de él. Él resplandecerá de manera especial con su gloria como mi Salvador. En esta vida, sin embargo, me maravillo por el amor que lo movió a venir para ser mi Salvador. No puedo comprender totalmente su riqueza. En el cielo, no solo voy a comprender plenamente lo que él ha hecho por mí, sino que le voy a dar a mi Salvador la gloria que él merece.

Un millón de veces mejor, eso es correcto. Pero tenga en cuenta para quiénes es así: Es para aquellos a quienes el Padre le ha dado a Jesús llevándolos a la fe en su único Salvador.

Oración:

Señor, te pido que me hagas y me sostengas como tuyo, para que yo pueda estar con Jesús en el cielo y vea su gloria. Amén.