“Nos ha levantado un poderoso Salvador en la casa de David, su siervo, tal y como lo anunció en el pasado por medio de sus santos profetas” (Lucas 1:69,70).

¿QUÉ TAN FUERTE ES USTED?

Existe un mito antiguo acerca de un gigante llamado Anteo que vivió en Libia. Cuenta el mito que su madre era Gea, la tierra. Anteo conquistó todo hasta que se enfrentó a Hércules. Los dos comenzaron a luchar, y parecía que Anteo iba a ganar. Pero Hércules notó que cada vez que levantaba a Anteo de la tierra madre, la fuerza del gigante lo abandonaba. Por lo que Hércules cogió a Anteo por la cintura, lo levantó del suelo y de esta manera lo derrotó.

¿Qué tan fuerte es usted? ¿Tiene la fuerza suficiente para luchar contra un gigante? ¿Cree que podría aceptar el reto del diablo en un combate de lucha libre y derrotarlo? ¿Es lo suficientemente fuerte para vencer el poder del pecado? ¿Cuenta con las fuerzas necesarias para subir hasta las mansiones celestiales? Cuando se trata de la fuerza espiritual, la Biblia enseña que por naturaleza no tenemos ninguna fuerza. Necesitamos a un campeón, alguien que sea fuerte por nosotros.

Tenemos a ese campeón. Celebraremos su nacimiento dentro de diez días. Al ver el pesebre esta Navidad, veremos al niñito que parece débil e indefenso y debe depender de su madre para que lo cuide y lo alimente. Pero este niño es también el Hijo de Dios, a quien Zacarías se refiere como “un poderoso Salvador”. Este niñito es el Dios hombre que enfrentó a Satanás en una lucha mortal y lo derrotó completamente. Satanás ya no nos puede reclamar como suyos. Jesús nos libró del dominio mortal que el pecado tenía sobre nosotros. Soportó la ira de Dios por nosotros. Con su muerte y resurrección, Jesús nos llevó a Dios y nos aseguró la vida eterna en el cielo para nosotros y para todos los que creen en él. Él es nuestro poderoso Salvador.

También nos llena de fuerzas para que podamos hacer todo por medio de él. Nos da el ánimo para hablar a otros acerca del verdadero significado de la Navidad. Hace que al dar y recibir regalos navideños reflejemos el amor de Dios por el cual dio a su Hijo por nosotros. Nos ayuda a estar por encima de las celebraciones seculares de la Navidad.

Tenemos mucho por celebrar esta Navidad, y Zacarías nos muestra cómo hacerlo.

Oración:

Señor Jesús, gracias por venir a esta tierra para ser un poderoso Salvador y recatarme del pecado, de la muerte y del diablo. Espero el día en que regresarás para llevarme contigo al cielo. Amén.