EL ÚNICO PAN

Yo soy el pan de vida…El que a mí viene nunca pasará hambre. Juan 6:35

¿En dónde se puede encontrar buen pan en estos días? El que encontramos empacado en la estantería es poco más que cartón sacado de la tostadora; el pan francés de aspecto suntuoso en la panadería del supermercado es poco más que una gruesa corteza y huecos vacíos cuando se corta. ¿Dónde se puede encontrar buen pan?

Así como el cuerpo, el alma necesita pan o va a morir. Pero, a diferencia del cuerpo, lo que solo parece pan no funciona. Algunos ponen ante la hambrienta alma los panes de sus propias obras, pero ese pan es menos que cartón sin las vitaminas del perdón. Otros sirven los panes empacados de la teología del hombre, pero ese pan está lleno de agujeros, sin la promesa segura de un hogar eterno. ¿Dónde se encuentra el buen pan? El alma hambrienta necesita saberlo.

¡En Jesús! Cuando él se describió como el pan de vida, tenía en mente más que harina, grasa y agua; se refirió a su vida perfecta que cumplió todos los mandamientos de Dios, y a su preciosa sangre que iba a derramar como pago total por todos los pecados. El alma, famélica por el pecado, puede deleitarse por el pago que hizo Jesús, y ser saciada. El alma, hambrienta de una vida perfecta para presentarle a Dios en el juicio, puede alcanzar la justicia de Jesús y ser satisfecha. Para el hambriento pecador, Jesús no es solo buen pan, es el único pan.

Oración:

Señor Jesús, ayúdanos a alimentarnos de ti por medio del uso de tu Palabra. Amén.