LA DINAMITA DE DIOS

Es poder de Dios para la salvación de todos los que creen. Romanos 1:16

¿Recuerda a un hombre llamado Alfred Nobel? Es el hombre por el que se le dio el nombre al Premio Nobel. Hace años, este inventor sueco descubrió la dinamita, pero no sabía qué nombre le iba a dar. Por eso, Nobel usó la palabra griega para poder, y le dio el nombre de dinamita a este poderoso explosivo.

El apóstol usó la misma palabra para el evangelio. Evangelio significa “buenas noticias”; de hecho son las “mejores noticias”. ¿Cuáles podrían ser mejores noticias que Juan 3:16: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”? El evangelio de Dios me lleva de regreso a la eternidad, para mostrarme un amor que planeó mi rescate desde antes de que fuera creado el ser humano. El evangelio de Dios me lleva a Belén, hasta el Calvario, y a la tumba de la Pascua, para mostrarme un amor que recorrió la máxima distancia por mí. El evangelio de Dios me levanta hasta el cielo para mostrarme un amor que tiene un hogar eterno que me está esperando. Buenas noticias; en verdad, las mejores noticias que jamás pueda oír.

El evangelio no solo me dice estas buenas noticas; el evangelio es también poder de Dios para llevarme a la fe. El evangelio es a la vez mensaje de Dios y medio de Dios. Mi misericordioso Dios lo usa como una barra de dinamita para abrir mi corazón de incrédulo, para convertir ese corazón en una casa para mi Salvador, y para sostener mi corazón en la fe en su Hijo como mi único Salvador. Alfred Nobel le dio al mundo el explosivo poder de la dinamita; el Señor me dio a mí, el pecador, algo mucho más poderoso en su evangelio.

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Oración:

Señor, te pido que me ayudes a atesorar y a usar el poder de tu evangelio como tu mensaje y medio. Amén.