(Lectura de la Biblia en tres años: Génesis 12:10-13,18, Mateo 5:13-20)

LOS ONCE MANDAMIENTOS

Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.

—Juan 13:34-35

Cierto predicador se vistió de mendigo para visitar la casa de uno de los más importantes miembros de una congregación. Llamó a la puerta pidiendo le inviten algo de comer. Del interior de la casa, una voz autoritativa inquirió: —¿Sabes cuántos son los mandamientos de Dios?

—Once—, respondió el mendigo.

—¡No hay comida para quien ni siquiera sabe cuántos son los mandamientos!—sentenció la voz.

Al día siguiente, en la reunión de la iglesia el predicador preguntó al dueño de la voz: —¿Cuántos son los mandamientos?

—Son diez—, fue la respuesta.

—Son once—corrigió el predicador. Escrito está: «Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado»

Dios ha escrito su ley moral en el corazón de cada ser humano (Romanos 2:14,15) y nuestra conciencia da testimonio de ello. Pero a causa del pecado esa ley ha quedado borrosa en la mayoría de las personas. Por Dios las escribió en tablas de piedra para que, finalmente, sea dada a conocer. Esa ley nos muestra cuán pecadores somos (como un espejo lo hace) y cuán merecedores somos de padecer toda la ira de Dios por siempre en el infierno. También, a los creyentes, nos sirve como una guía que nos enseña cómo es una vida santa. La ley moral, los Diez mandamientos que Moisés recibió en el monte Sinaí, se compendia en una sola palabra: «amor»: Dios quiere que le amemos a él por encima de todo y que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37-40). Jesús da un mandamiento nuevo y fresco que ordena amarnos entre creyentes como él nos amó. El amor que Cristo exige es el amor dispuesto al sacrificio, el amor ágape. No nos hemos amado con amor ágape entre creyentes y ni siquiera hemos amado al prójimo como a nosotros mismos. Tampoco hemos amado a Dios por sobre todas las cosas. Por eso merecemos toda la ira de Dios. Pero Cristo sí amó perfectamente en sustitución nuestra y fue a la cruz en lugar nuestro. En gratitud vamos a querer amar a todos con amor ágape.

Oración:

Señor, tú mandaste que te ame a ti y ame a mi prójimo también. Tu Hijo, Jesucristo nos manda amar como él nos amó. No podemos obedecerte por nuestras propias fuerzas. Por los méritos de Cristo tú me declaras justo. En gratitud quiero amar con amor ágape. Concédemelo por tus medios de gracia, te suplico. Amén. 

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.