UNA VIRGEN CONCEBIRÁ

Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y Le pondrá por nombre Emmanuel (Dios con nosotros)

—Isaías 7:14, Nueva Biblia de los Hispanos.

Acaz, nieto de Uzías, era el rey de Judá cuando Rezín, rey de Siria, y Pecaj hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no pudieron conquistarla (Is. 7:1) Esta campaña de Rezín y Pecaj, comenzó en el reinado de Joram, el padre de Acaz, y continuó con cierto éxito durante la primera parte del gobierno de Acaz. Rezín recuperó Ela, un puerto en el mar Rojo, pero Pecaj «hijo de Remalías mató en Judá a ciento y veinte mil en un solo día, todos ellos hombres valientes; por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres.» (2 Crónicas 28:6, VM). En esta apostasía de Judá mucho colaboró Acaz pues «hizo imágenes de dioses falsos, y en su honor quemó incienso en el valle de Ben-hinom. ¡Incluso quemó a sus hijos y los ofreció en sacrificio! […] ofrecía sacrificios y quemaba incienso tanto en las colinas como debajo de los árboles en donde se adoraba a los dioses falsos.» (2 Cr 28.5-6, TLA). Acaz fue uno de los peores y más impíos de los reyes de Judá.

Pecaj y Rezin peleaban contra Acaz amenazando exterminar la familia real de la que vendría el Mesías. Pero a Acaz no le importaba la venida del Mesías. Dios mandó al profeta Isaías para darle a Acaz una oportunidad de arrepentimiento y para que confiara en él y su misericordia. Pero el corazón de Acaz se endureció y rechazó confiar en Dios. Entonces Isaías anunció la señal de que aunque la casa de David le había rechazado, aun así, de esa familia vendría el Mesías. La señal consistía en que la madre del Mesías sería una virgen. No sería un varón del linaje de David el que engendre al Mesías y vendría al mundo cuando a la casa de David se le haya quitado toda su riqueza, poder y prestigio. Aunque la señal del niño nacido de la virgen era juicio y condenación para la familia real, para el resto de la humanidad es señal de salvación y de que Dios ha extendido su gracia.

Oración:

Señor, tú, siendo rico y dueño de todo lo creado te hiciste pobre para enriquecernos con la riqueza celestial. Pero por encima de toda riqueza material está la riqueza espiritual. Tú eres lleno de misericordia y en gratitud por tu misericordia hacia mí quiero ser yo misericordioso con los demás. Te suplico me concedas el serlo. Amén.

 

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