GRATITUD 3:16

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón.

– Colosenses 3:16

¿Te sorprende el título de esta meditación? Espero que sí. Tiene el propósito de ayudarme a recordar que la motivación del cristiano no ha de ser la obligación de cumplir la ley del soberano, sino la gratitud que nace del corazón arrepentido al Divino Redentor.

No todos tenemos facilidad para memorizar. Por esto han sido desarrolladas las técnicas de memorización. Para memorizar citas bíblicas destacadas hay una denominada «los tres 3:16» (los tres, dieciséis) que refiere a versículos notables como Juan 3:16 (la gracia o amor de Dios), 1 Timoteo 3:16 (Dios hecho carne o el misterio de la piedad); etcétera. Colosenses 3:16 y los versículos aledaños nos hablan de la gratitud del creyente, de ahí el título «GRATITUD 3:16». En este pasaje el apóstol Pablo habla acerca de cómo despojarse del viejo hombre y revestirse del nuevo. Esto sucede por la acción de la ley y el evangelio en nuestra vida. Cuando por la ley nuestro viejo Adán es ahogado diariamente en el agua del bautismo (versículo 5 cf. Romanos 6:4) y por el evangelio crecemos en vida nueva (Colosenses 3:12-15).

Pablo nos anima que entre nosotros habite la palabra de Cristo en abundancia y que cantemos «salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón». Debido a mi viejo Adán, mi naturaleza pecadora, no presto la debida atención a la lectura de la Palabra de Dios o al cantar alabanzas e himnos, pongo mi mente en la belleza de la melodía o, lo que es peor, canto mecánicamente sin pensar en las palabras del canto. Aunque me considero un adorador, en realidad soy un mal adorador. Así peco no apreciando la Palabra de Dios. Doy gracias a Dios porque Jesucristo cantó salmos e himnos y apreció perfectamente la Palabra en lugar mío y tuyo (Mateo 26:30). Él sufrió el castigo que merezco por mi pecado y también por el tuyo. En gratitud vamos a apreciar la Palabra de Dios y usar salmos, himnos y cantos espirituales que le honren y nos hablen de su amor y de los que él hizo por nosotros.

Oración:

Señor, concédeme ser un adorador agradecido para que quiera obedecerte motivado por la gratitud a ti y tu obra redentora. Quiero apreciar tu Palabra y adorarte cantando salmos, himnos y canciones que te honren y me hablen de tu gracia y de lo que hiciste a favor nuestro. Amén.