EL HUÉSPED CELESTIAL ESTÁ EN LA PUERTA, ¿QUÉ NOS TRAE?

Nos envió un poderoso salvador . . . para librarnos de nuestros enemigos . . . para dar luz a los que viven en tinieblas, en la más terrible oscuridad. Lucas 1:69, 71, 79

¿Si no hubiera regalos, cuánto quedaría de la Navidad? Sin regalos, para muchos, la Navidad no tendría ninguna importancia. Cambiemos la pregunta: ¿Se puede imaginar la alegría si, cuando llegue la Navidad, la gente de todos los lugares vuelve a meditar en los regalos que el huésped celestial trae en sus brazos?

Zacarías les cantó a esos regalos, dijo: “Nos envió un poderoso salvador”. Como un poderoso Salvador que derrota por completo al enemigo, Jesús venció por siempre al pecado, a la muerte y al diablo. La victoria sobre esos tres enemigos son los regalos que trae el Salvador. Zacarías dijo que Jesús vino, como el sol de la mañana, a “dar luz a los que viven en tinieblas, en la más terrible oscuridad”. Más que un niño que le tiene temor a la oscuridad de la noche, yo tenía que estar aterrorizado por la oscuridad del pecado; más que un paciente en cirugía, que se hunde en la oscuridad de la anestesia, yo tenía que estar atemorizado por la amenaza de la oscuridad de la muerte. No hay luz, no hay esperanza, no hay alegría, no hay cielo, no hay nada sin el Salvador a la puerta de esta bendita estación.

¿La luz de la salvación se ve tan brillante como siempre? Si no es así, es el momento para volver a empezar, para preguntarme: “¿Soy un pecador? ¿Qué tanto, no cuán poco, he pecado? ¿A dónde merezco ir por causa de mis pecados? ¿Cómo sería la muerte, sin Jesús? Entonces, tal vez estaré listo para cantar con alegría: “La feliz Navidad vuelve una vez más, el huésped celestial está en la puerta, con sus preciosos regalos”.

Oración:

Jesús, bendito Salvador, te pido que permitas que tu salvación ilumine mi Navidad y llene mi corazón de alegría. Amén,