ESCUDRIÑEMOS NUESTROS CAMINOS

Escudriñemos nuestros caminos, busquemos y volvámonos a Jehová;

levantemos corazón y manos al Dios de los cielos.

—Lamentaciones 3:40, Reina Valera 1995

Los aviones más modernos, los dispositivos de diagnostico médico más avanzados y aún los automóviles más sofisticados necesitan revisiones periódicas. Así también, los creyentes necesitamos hacer examen de conciencia con regularidad.

En todo momento de la vida es oportuno hacer una pausa a fin de restablecer el ánimo y compromiso cristiano. Aunque hemos sido limpiados de todos nuestros pecados y, por los méritos de Jesucristo, Dios nos considera justos y santos, somos conscientes de que necesitamos crecer en la fe, pues de lo contrario corremos el riesgo de perderla. Perder la fe es el paso principal para alejarse de Dios y sus bendiciones. Por esto es de vital importancia que escudriñemos nuestros caminos. Un buen examen de conciencia se efectúa tanto en relación a nuestra conducta moral como a nuestra confesión doctrinal. El texto que hoy meditamos nos invita a realizar el examen de conciencia moral. Usar los diez mandamientos como un espejo que nos ayude en tal examen es muy apropiado. Un buen examen de conciencia siempre nos mostrará que somos pecadores y que hemos pecado, ya sea en pensamiento, en palabra, en obra o en omisión.

El apóstol Pablo escribió: «Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos.» (2 Corintios 13:5), así nos exhorta a examinarnos a nosotros mismos para ver si nuestras creencias y prácticas son bíblicas. Esto mismo hacían los cristianos primitivos pues «todos los días examinaban las Escrituras para ver si era verdad lo que se les anunciaba.» (Hechos 17:11)

El propósito del examen de conciencia moral es golpear nuestra naturaleza pecaminosa para que teniendo conciencia de que no merecemos el cielo miremos a Jesucristo y su obra salvadora (Isaías 45:22 cf. Juan 3:14-15). Usamos los diez mandamientos como un espejo que nos muestra lo pecadores que somos y cuál es la consecuencia eterna de nuestro pecado. Cuando la ley con sus amenazas ha aterrorizado nuestro corazón, entonces el evangelio del perdón gratuito ganado por Cristo, nos consuela y genera tal gratitud en nosotros que queremos vivir santamente en arrepentimiento diario.

Oración:

Señor, que enviaste a tu unigénito como sustituto nuestro para obedecer perfectamente tu ley moral y para que, en la cruz, sufra toda tu ira padeciendo el castigo eterno por nuestros pecados, te suplico: Por los méritos de Cristo, aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu. Amén.

www.cristopalabradevida.com/

Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

Licencia Creative CommonsEsta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc. ™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.