(Lectura de la Biblia en tres años: Josué 19:23–51, Lucas 9:10–20)

EL ESPLENDOR DEL SEÑOR

Alaben el nombre del SEÑOR,
porque sólo su nombre es excelso;
su esplendor está por encima de la tierra y de los cielos.

—Salmo 148:13

¿Ha visto la cantidad de instrumentos musicales que son ejecutados en una orquesta sinfónica? Es asombroso que, aunque son mucho, todos son tocados en armonía de modo que los sonidos que salen de esos instrumentos musicales combinados entre sí resultan en música grandiosa y no en un insoportable ruido. La Biblia nos dice que millones de millones de seres celestiales participan en la alabanza en el cielo en perfecta armonía y que nosotros, desde la tierra nos unimos a ellos ¿alaba usted en armonía con ellos o se desvía por su propio camino?

Toda la adoración celestial se eleva al Señor para exaltar su nombre. Los seres celestiales cantan llenos de asombro ante la hermosura, poder y sabiduría de Dios. Por otra parte, nosotros, los seres humanos expresamos, con la alabanza, nuestra gratitud por haber sido redimidos incondicionalmente. La Biblia nos presenta una descripción de cómo es la adoración a Dios de parte de los seres celestiales cuando dice: «Cada uno de ellos tenía seis alas y estaba cubierto de ojos, por encima y por debajo de las alas. Y día y noche repetían sin cesar: «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era y que es y que ha de venir.». A esta adoración de los seres celestiales, que sin cesar repite que Dios es santo, se unen antifonalmente las voces de un coro de 24 ancianos que responden: «Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.» Ellos también alaban al Cordero de Dios confesando: «Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación. De ellos hiciste un reino; los hiciste sacerdotes al servicio de nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra.» A esto las voces de millares de ángeles contestan: «¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!» y toda la creación se une para cantar: «¡Al que está sentado en el trono y al Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!» Los seres celestiales finalizan exclamado: «Amén». Este canto es repetido incesantemente, tanto que ha servido de inspiración para lo que los músicos llaman «canon perpetuo». Simplemente es grandioso y nosotros estaremos allí gracias a los méritos de Cristo.

Oración:

Señor, te doy gracias por Jesucristo, pues por sus méritos tengo el perdón y el privilegio de adorarte aunque de modo imperfecto. Concédeme por tus medios de gracia amarte de tal modo que te honre en gratitud a tu amor incondicional. Amén.

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Meditaciones son presentadas por Publicaciones Multilingües-WELS y www.CristoPalabraDeVida.com.

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