AMOR EN GETSEMANÍ

Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra. Lucas 22:44

Los lugares son importantes para nosotros. Como nuestros hogares, que a pesar de lo humildes que sean, están llenos de amor. Como nuestras iglesias, cualquiera que sea el estilo de construcción, pero llenas de amor. Aún más, así con los lugares de la pasión de Cristo. Esos lugares donde Jesús sufrió y murió son importantes para nosotros porque ellos están llenos con el más grande amor de todos.

¿Qué está sucediendo? ¿Qué está aplastando al suelo a nuestro Salvador en Getsemaní, y lo hace clamar? ¿Cuál es la copa que él tiene pavor de beber? Nosotros lo sabemos porque hemos escuchado la respuesta en anteriores estaciones de Cuaresma. La copa estaba llena con la amarga poción del castigo del infierno por el pecado. No es extraño que Jesús clamara: “Haz que pase de mí esta copa.” El pecado es muy serio. Miramos lo que le hace a Jesús. Cada uno de mis pecados fue una gota de veneno en esa copa. Cada uno le hizo brotar gotas de sangre a Jesús.

También su amor es de verdad. Tres veces él miró a su Padre y le pidió: “¿Puedes librarme?” Y cuando la respuesta fue no, observamos la respuesta de Jesús. No murmuró contra la voluntad del Padre ni cuestionó el camino del Padre. En cambio, su respuesta fue: “No se haga mi voluntad, sino la tuya.” ¡Cuánto debe amar Jesús a su Padre para seguir esa voluntad aún yendo a esa horrible cruz! ¡Cuánto debe amarme Jesús a mí para querer hacer todo esto por un pecador como yo! En aquel tiempo Getsemaní era solamente un jardín de olivos. Pero yo me acuerdo de él porque está lleno del maravilloso amor de Jesús.

Oración:

Señor, cuando mis pecados me alarman, muéstrame de nuevo tu amor en las sombras del Getsemaní. Amén.