ESTO PIDO EN EL NOMBRE DE JESÚS

Ciertamente les aseguro que mi Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. Juan 16:23

Imagine que está usted en la puerta del cielo. Tiene una petición que hacerle al Padre celestial. Usted toca, y él abre la puerta. “Señor”, comienza usted a decir, “yo soy fulano de tal, y he venido a pedirte esto y esto.” Apenas ha pronunciado esas palabras cuando él le cierra la puerta en la cara. ¿Qué más se podría esperar? ¿Qué derecho tienen los pecadores para acercarse a un Dios santo, y mucho menos para hacerle exigencias o peticiones?

Usted se repone y lo vuelve a intentar. Una vez más, toca la puerta; y una vez más la puerta se abre. “Señor”, dice usted en oración, “yo soy hijo tuyo. Mira, tengo puesto el manto de justicia tejido por tu Hijo en el telar de la cruz. Las manchas que hay en el manto son reales; son su sangre que cubre todos mis pecados. Él me ha dicho que me hizo hijo tuyo perdonado y que todo lo que yo te pida en su nombre, tú me lo concederás.”

La puerta se abre de par en par; los brazos del Padre se extienden hacia mí. Con amor, me levanta y me pone en su regazo. Con ternura, me anima para que hable. ¿Por qué es posible que yo, un indigno pecador, pueda llegar a Dios con mis oraciones? Es por mi Salvador resucitado. Delante del trono del Padre, él presenta su amor que pagó por mis pecados y su gracia que me hizo creyente. Y luego, él suplica que Dios escuche mi oración, por causa de él. Por lo tanto, yo puedo, en el nombre de Jesús, y solo porque Jesús hizo el pago total de mis pecados, ir a Dios y hallar a un amoroso Padre que va a escuchar y a responder todas las oraciones. No tengo que agregar las palabras “esto pido en el nombre de Jesús” en cada oración, pero sí necesito creer en él.

Oración:

Señor, ayúdame a usar el privilegio que solo los creyentes tienen de invocarte en el nombre de mi Salvador. Amén.