“Cultiven entre ustedes la mutua sumisión, en el temor de Dios” (Efesios 5:21).

SER CONSIDERADOS CON LOS DEMÁS

Con este versículo, Pablo termina una sección de la carta en la que pone ejemplos de lo que significa ser un cristiano sensato. Significa, en primer lugar, cuidar la forma en que vivimos. La vida cristiana debe ser diferente de la de un incrédulo. Significa valorar el poco tiempo que tenemos en la tierra a la luz de la eternidad y hacer buen uso de las horas que nos acercan más a nuestra meta final. Significa comprender la voluntad buena y misericordiosa que Dios tiene para nosotros en las Santas Escrituras. Significa encontrar la satisfacción de la vida no buscando el placer ni en los excesos, sino cultivando valores espirituales. Significa cantar al Señor con los corazones y las voces. Significa dar gracias a Dios por todo, siempre conscientes de que él sabe lo que es mejor para nosotros.

La conclusión de la amonestación de Pablo en el versículo de hoy toca las relaciones interpersonales. Allí es donde la prudencia cristiana finalmente se refleja en esta vida más que en cualquier otra parte. ¿Cómo nos llevamos con nuestros compañeros, en la casa, en el trabajo, en la escuela, dondequiera que estemos? ¿Qué cualidad cristiana debe predominar?

“Cultiven entre ustedes la mutua sumisión”, dice Pablo. Desde un punto de vista mundano, no es algo muy popular. La sabiduría mundana nos dice que dominemos, no que seamos sumisos. Se nos dice que el orgullo, el honor y la ambición son cualidades que se deben cultivar. Los deseos egoístas y los engreimientos vanos son las fuerzas motrices para tratar de adelantar a los demás. ¿Y quién negaría que esas fuerzas radican en la naturaleza de cada uno de nosotros?

Pero estas son las mismas fuerzas que causan mucho dolor en este mundo de pecado. En el fondo de esos pleitos entre esposo y esposa, entre empleador y empleado, entre vecinos y demás, hay usualmente alguna forma de egoísmo y engreimiento. El orgullo es el aliado más poderoso de Satanás.

¿Cómo contrarrestamos esta fuerza malvada en nuestra naturaleza? Pablo dice: “Cultiven entre ustedes la mutua sumisión”. Cultiven la humildad. Y hagan esto por temor a Cristo. En nuestro Salvador, nosotros como cristianos tenemos un modelo perfecto de lo que significa llevar una vida cristiana.

Su vida la dedicó a servir a los demás. Lavó los pies de los discípulos. Murió en una cruz vergonzosa para llevar a cabo su propósito de salvación para toda la humanidad. Y sin embargo, todo el mundo le pertenecía. “Que haya en ustedes el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús”, escribió Pablo a los filipenses (2:5).

La vida cristiana se muestra primordialmente en las relaciones cotidianas que llevamos con los demás, en considerar las necesidades de aquellos a quienes Dios ha puesto cerca de nosotros en la vida.

Oración:

Señor, ayúdanos a tener la mente de Cristo para servir a los demás. Amén.